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Kai se sentó en un pequeño sillón que estaba en medio de aquella biblioteca, dirigió la mirada a Shaman y Doga que se sentaban en el sillón más grande frente a ella y luego vio a Tobe que se mantenía de pie con los brazos cruzados y recargado sobre un librero, ese hombre la intimidaba demasiado.

—Eres muy joven — empezó a decir Doga — ¿Qué edad tienes y de dónde vienes?

—Diecisiete — tímida — Soy de una pequeña localidad, al norte, cerca de Ciudad Imperial.

—Y supongo que tienes idea de lo que quería hablar con tu abuelo — habló Shaman

—Sí... — bajó la mirada — Yo vengo de una manada de auténticos, no sé si sepan, pero los auténticos somos el resultado de la cruza entre puros e infectados.

—Pero los puros están extintos, incluso también se pensaba que los auténticos lo estaban hace poco.

—Umm... Los puros si están extintos, en cuanto a los auténticos la verdad es que a pesar de las constantes peleas por territorios durante años hemos aprendido a ocultarnos y tratar de seguir teniendo desendencia, aunque ahora es más difícil, ya que la licantropía se ha debilitando bastante, ya no podemos infectar, es muy raro que alguien pueda hacerlo — se frotó la nariz — Eso se debe a las constantes cruzas con infectados aunque muchos, incluyendome, creemos que se trata de un castigo por parte del dios de la luna.

—Entonces hay manadas de otras especies.

—Sí, hay una manada grande de tigres y dos manadas pequeñas de osos.

—¿Qué nos dices de tu manada? — preguntó Doga en tono tranquilo — ¿Cómo es qué tu abuelo pudo infectar si acabas de decir que esa capacidad se ha ido perdiendo?

Por fin Tobe se movió de su lugar y comenzó a recorrer la pequeña habitación a paso lento con la mirada clavada en el piso, Kai no pudo evitar seguir su andar con la mirada, sentía peligro.

—Mi manada siempre fue de las más poderosas de entre los lobos, por eso tardo más en debilitarse — volvió a mirar a la pareja frente a ella — Mi abuelo y mi padre eran fuertes, pero solo mi abuelo podía infectar, fue así que papá pudo tener descendencia porque el abuelo infectó a una humana.

—¿Entonces no hay más lobos? — Shaman volvió a tomar la palabra.

—Pues hay otra manada, pero no nos llevamos bien con ellos. Hace poco supimos de una hembra auténtica que viaja sola y mis hermanos fueron en su búsqueda.

Tobe volvió a recargarse contra un librero, se mantenía muy silencioso y parecía molesto mientras Shaman seguía hablando.

—Y me imagino que tu abuelo, al ser el único que podía infectar, iba a encargarse de que creciera la manada.

—Sí, vendió su sangre con ese fin, pero los infectados murieron en su primer luna llena, por eso le emocionó mucho cuando leyó su carta.

—Ya veo. Hablame más de tus hermanos y de ti.

—Ambos son más fuertes que yo. Yo solo soy un estorbo — con la mirada baja — Somos los últimos que quedan en la manada y... debo ayudar a que sigamos existiendo — se puso de pie y su cuerpo tembló — Usted es fuerte señor Tobe, por lo tanto es capaz de tener descendencia ¡Haga un lazo conmigo! ¡Nuestros cachorros salvarán a mi manada!

Aquello tomó por sorpresa a los mayores sentados frente a ella y miraban con ojos bien abiertos a Kai que apretaba los puños y tenía el rostro colorado. Tobe no lo soportó y estalló lleno de ira.

—¡Mocosa estúpida! ¡A mí no me incluyas en esa basura! ¡Me jodieron la vida!

Kai se quedó muda mientras el ninja se acercaba a ella y la sujetaba de su corto cabello haciéndola quejarse, Shaman y Doga intentaron detenerlo, pero fueron arrojados a un lado con una poderosa fuerza.

—Ambos sabemos que no quieres esto — sonaba tan frío — Yo no te agrado, lo supe en el momento en que mire tu estúpida cara y estrechaste mi mano, y aún así estás dispuesta a abrirme las piernas como una puta.

La joven no podía apartar la mirada de esos amenazantes ojos azules, él la sacudió con fuerza haciéndola chillar y llenarse de un temor que jamás había sentido.

—Apestas a miedo — sonrió malévolo y a la vez tan divertido — Me encanta que me teman.

La azotó contra el suelo haciéndola chillar de nuevo y soltó una risita divertido, Kai le miró con los ojos llorosos.

—Vete a la mierda — le dió la espalda — La mitad de este bosque y toda la aldea son mi territorio así que no te quiero aquí ¡Largo!

Soltó un fuerte gruñido y salió de ahí azotando la puerta.

Bajos instintos (Tobecca)Donde viven las historias. Descúbrelo ahora