Reconoció esa habitación a pesar de la poca luz que entraba por la ventana, se incorporó y contempló la camisa que la cubría, le pareció un poco extraño pues recordaba claramente el haberse quedado en ropa interior, pero la imagen del ninja de la cruz en el rostro vino a su mente y entonces sonrió, alzó la mirada y no lo vio por ningún lado «¿Dónde se habrá metido?» Se levantó de la cama, había manchas de sangre seca por todo el piso, pero lo que más llamó su atención fueron las marcas de rasguños en las paredes y la puerta, se acercó a una de ellas para mirarla mejor y pasó la mano con detenimiento «¿Cómo es que no me di cuenta antes?»
Mientras tanto, en la planta baja, dentro de una de las habitaciones que compartían los ninjas estaba Shaman sentado en una silla junto a la cama donde estaba Tobe recostado aferrándose a las sábanas gritando de dolor mientras una bala era retirada de su hombro.
—¡Imbécil, ten más cuidado!
—Aguanta, casi termino.
Retiró la última bala y otro grito del ninja resonó en la habitación, después limpio las heridas y se dispuso a suturar.
—Te jodieron.
—Ni de coña iba a dejar que un hijo de puta me quitará lo que es mío.
El brujo rodó los ojos, no quiso decir nada más y terminó de suturar para después cubrir las heridas con una gasa, de un frasco sacó tres píldoras rojas y se las dio en la mano.
—Van a detener cualquier hemorragia interna y acelerarán el proceso de curación.
Tobe se las metió a la boca y sin problema las tragó, se incorporó y torpe comenzó a vestirse, percibió ese rico aroma que le encantaba, levantó la mirada y la vio asomar la cabeza detrás de la puerta corrediza y le sonrió para animarla a pasar. Shaman recogió todos los utensilios de curación que utilizó y salió de la habitación tropezando con la azabache.
—Disculpa — sonrió — Y no te angusties por él, estará bien.
Terminó por retirarse y Pucca se adentró en la habitación, contemplado el verdadero estado de Tobe que tenía un ojo morado, el labio partido, toda la cara arañada, el cuerpo cubierto de vendajes y un brazo enyesado, se sentó a su lado.
—¿Cómo te sientes? — acarició su mejilla con cariño.
—De la mierda.
Aquello la hizo reír un poco y luego recorrió con la mirada la habitación en la cual había ocho literas perfectamente alineadas en dos filas y pegados a una pared había grandes casilleros.
—Me gusta cómo arreglaron este lugar.
—Ya no podíamos seguir viviendo todos apretados en un lugar tan pequeño — observó con detenimiento la habitación — Aquí solo duerme la mitad de mis ninjas, el resto ocupa la habitación de junto.
Pucca le miró percatándose que él ya la miraba, ambos sonrieron y luego el ninja señaló su hombro.
—El bastardo del novio de tu amiga me disparó, le voy a patear el trasero.
—Estoy segura que no lo hizo con mala intención.
Tobe desvío la mirada, pero ella lo hizo volver a mirarla para poder darle un pequeño beso en los labios, él sonrió a medias.
—¿Comiste? Le pedí a Chief que tuviera algo preparado.
—Sí, me subió el almuerzo cuando salía de bañarme.
—La ropa te quedó bien, que suerte que tú y ella sean la misma talla.
—No me molestaría usar tu ropa.
Soltó a reír un poco y trabajosamente se puso de pie.
—Te llevaré a casa, deben estar preocupados.
—¿No deberías estar en cama?
—Vamos — le tomó la mano — Sirve que veo que andan haciendo esos idiotas.
Se dejó llevar fuera de la guarida y caminaron despacio pues el ninja cojeaba, iban en silencio tomados de la mano hasta la aldea donde podía verse mucho movimiento por parte de los ninjas que limpiaban todo el desastre causado por la pelea, uno de ellos se acercó corriendo e hizo una reverencia.
—Dame el reporte — ordenó sin mirarlo.
—Varios daños materiales mi señor, los civiles están bien y no se reportaron bajas.
Tobe asintió y el ninja pasó a retirarse, siguieron caminando hasta que Ching llegó corriendo y abrazó a Pucca con fuerza.
—Oh, dios... Que bueno que estás bien, tus tíos están muy preocupados.
—Tranquila, estuve con Tobe.
Ching miró al ninja de la cicatriz y frunció ligeramente el entrecejo.
—No comprendo bien qué rayos seas, pero agradezco que no la hayas matado.
Pucca le dio un pequeño golpe en las costillas a su amiga para que se callara mientras Tobe terminaba con el ceño fruncido pues le molestó un poco el comentario. Los tres se dirigieron a donde estaban los chefs que corrieron a abrazar a su querida sobrina, estaban de vuelta juntos, uno de ellos se dirigió a Tobe.
—Gracias por traerla a salvo.
Eso lo tomó un poco por sorpresa, no supo que decir así que solo se limitó a asentir ligeramente con la cabeza, observó un poco más cómo su amada azabache era rodeada de amor familiar, algo que él perdió hace tantos años que ya no recordaba cómo se sentía, desvío la mirada y sin decir nada se alejó de ahí para reunirse con sus ninjas.
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Bajos instintos (Tobecca)
Fiksi PenggemarTobe ha bebido una poción que prometía hacerlo más fuerte con el fin de derrotar a Garu, su más grande enemigo. Sin embargo, termina condenado a una terrible maldición, ahora deberá hallar la manera de evitar que ese mal lo consuma por completo, sin...
