Durante el rato que estuvo comiendo en el Goh Rong notó que Pucca traía un semblante diferente al habitual, era como si algo le preocupara por lo que no pudo resistirse a preguntarle en el momento que ella se acercó a cobrarle lo que había consumido.
—¿Pucca, estás bien?
—Sí — sonriendo un poco.
Estuvo por irse cuando él ya se había levantado de su silla para tomarla del brazo, pues no estaba muy convencido de su respuesta, y por acto reflejo la azabache se soltó de su agarre quejándose de un dolor.
—¡Ay!
Le pareció extraño ya que no ejerció nada de fuerza al tomarla por lo que ahora la sujetó de la mano para hacer que extendiera el brazo y así poder levantar la manga de su blusa dejando ver una enorme marca rojiza con tonalidades azuladas y moradas, frunció el entrecejo y la miró.
—¿Qué es esto? — ella no respondió — Fue él ¿no es así? ¿Cómo se atrevió a lastimarte?
—Fue sin querer — se soltó.
—¿Sin querer? — bufó molestó — Vaya tontería. Ahora mismo voy a partirle la cara.
—Garu, no.
Pero el ninja la ignoró por completo y salió a toda prisa del restaurante para ir directo a irrumpir en aquella guarida abriendo la puerta de golpe llamando la atención de Tobe y la pareja de ex-vagabundos que se levantaron de sus lugares al verlo.
—¡¿Qué mierda te sucede?! — vociferó Tobe molesto.
En lugar de palabras, lo que recibió como respuesta fue un fuerte golpe a mano cerrada en la nariz haciéndolo perder un poco el equilibrio y en un rápido movimiento Clown y Chief sujetaron a Garu de los brazos para evitar otra agresión.
—¡Déjenme! — se sacudió — ¡Esto no es asunto suyo!
Con una seña Tobe les indicó que le soltaran y los dejarán solos. Garu estaba rojo de ira, muy pocas veces se le veía de ese modo.
—¿Quién te crees como para venir a agredirme en mi casa? — se cruzó de brazos — Eso no va con un ninja honorable.
—¡Cállate! — replicó — Quiero que te alejes de Pucca, ella corre riesgo estando contigo.
—Tú no eres nadie como para pedirme que la deje.
Y sin esperarlo, Garu se arrojó sobre él cayendo ambos al suelo arremetiendo contra su rostro dando golpes a diestra y siniestra mientras Tobe trataba de evitar tantos golpes como le fuera posible.
—¡Aléjate de ella, animal!
El de cicatriz alcanzó a detener el siguiente golpe e hizo que girarán, ahora tenía la ventaja por lo que también arremetió contra ese rostro de piel pálida. La ira en los ojos de ambos era de temer, estaban descargando todo el rencor que se tenían.
—¡Te vencí una vez y puedo hacerlo de nuevo! — gruñó.
—¡Quiero ver que lo intentes, bastardo!
Esa pelea se estaba saliendo de control, no era una pelea entre ninjas si no que era más como ver una pelea callejera, una pelea sucia. Pucca llegó corriendo y en cuanto vio tal escena de inmediato tomó por los hombros a Tobe y lo arrojó hacia un lado para alejarlo de Garu que ya se ponía de pie para ir de nuevo a golpearlo, pero la azabache le detuvo abrazándose de él.
—¡Garu, ya fue suficiente!
—¡Él te lastimó! — forcejeó — ¡Lo haré pagar!
Tobe se incorporó y se limpió el hilo de sangre que salía de su labio, Pucca soltó a Garu cuando este dejó de retorcerse.
—Y de nuevo vienen a salvarte — con un tono burlón y aplaudiendo sarcástico.
—¡Bastardo infeliz! — queriendo arrojarse sobre él de nuevo.
—¡Garu, ya! — cerrándole el paso.
El de coletas refunfuñó algo entre dientes y tomando a Pucca de la mano la llevó detrás de él queriendo protegerla.
—No vuelvas a acercarte a ella — señalándolo con un dedo — Te acercas a ella y te juro por mi padre que te mato.
—A mí no me amenazas, niñato.
—¡Ya basta los dos! — alejándose de Garu para pararse en medio de ellos — ¡Ya fue suficiente!
Se miraron amenazantes por unos segundos antes de que Garu volviera a tomar a la azabache de la mano dispuesto a llevársela con él, pero ella se soltó y fue a pararse junto a Tobe.
—¡¿Qué haces?! ¡Vámonos de aquí!
—No Garu, vete tú, yo me quedo.
—Ya la escuchaste, mocoso. Lárgate.
El ninja de coletas apretó los dientes furioso y sintiéndose impotente, podía llevarse a Pucca por la fuerza, pero conocía el tipo de fuerza que ella tenía por lo que le sería imposible así que sin decir nada más se marchó. La azabache se giró a ver a Tobe que aún se veía enojado por la situación, tomó su mano en un intento por calmarlo y en ese momento un ninja entró por la puerta trasera.
—¡Maestro, venga rápido!
Tobe gruñó molesto y soltándose de la mano de la azabache siguió a su subordinado hasta donde estaba el resto de los ninjas rodeando a un pequeño grupo de personas apuntandoles con sus katanas de plata, sus amuletos en el cuello resaltaban de entre el negro de sus trajes, todos estaban listos para atacar en cuanto Kenzo lo ordenara.
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Bajos instintos (Tobecca)
FanfictionTobe ha bebido una poción que prometía hacerlo más fuerte con el fin de derrotar a Garu, su más grande enemigo. Sin embargo, termina condenado a una terrible maldición, ahora deberá hallar la manera de evitar que ese mal lo consuma por completo, sin...
