El tiempo se detuvo cuando las miradas se posaron sobre mí.
Aquí vamos otra vez.
Esquivé tantas personas como pude, incluso mantuve mis extremidades firmes en caso de que a alguien se le ocurriera empujarme.
Para mi sorpresa, la escuela no estaba tan llena como de costumbre. Algunas personas reían a mis espaldas y otras ni siquiera intentaban disimular que hablaban sobre mí.
Me puse los cascos y encendí la música. A medida que los pasos aumentaban y las miradas incrementaban, la música subía su volumen. Necesitaba escapar de la realidad.
Entre tanta especulación, no me fijé en el camino y tropecé con una silla, lo que hizo que mi teléfono volara por los cielos.
Rechisté e intenté recogerlo, pero entonces alguien me aprisionó por la espalda y me levantó del suelo. Sus manos presionaban mi cintura, mientras yo intentaba visualizar a aquella figura.
—¿Qué? ¡Ey! ¡Suéltame! —pedí, sintiendo que expulsaba el oxígeno de mis pulmones.
La persona me bajó de sus brazos y me giró sobre mi eje, hasta que pude ver quien era.
Me quité los cascos cuando sus labios comenzaron a moverse.
—La fiera salió de su escondite —dijo entre carcajadas y burlas.
Jonathan, el chico con el peor sentido del humor y el fan número uno de Jason. Si fuese por él, ya estaría besando los pies de su ex capitán de Hockey. Un chico que odiaba respetar a las personas y adoraba burlarse de ellas y minimizarlas.
Hice el ademán de girarme e irme, pero él volvió a retener mi paso.
—¿Por qué tan de prisa, pequeña? Hablemos un rato —su tono de voz pícaro cosquilleó en mis oídos. No, no, no.
—Aléjate de mí —pedí con la poca fuerza de voluntad que me quedaba.
—¿O si no qué? ¿Harás lo mismo que le hiciste a nuestra bestia? —agregó, grosero.
Me quedé callada, esperando que el silencio me otorgara la libertad.
—No vas a inculpar a nadie más injustamente, perra.
—Esto que estás haciendo ahora se llama acoso y podría denunciarlo fácilmente —aclaré, tratando de mantenerme firme.
—Créeme, ya todos sabemos que adoras denunciar a las personas —se rió con amargura—. Cobarde.
Me ganaría muchísimas miradas más si hacía lo que mi impulso pedía; no quería, pero ya no soportaba ser humillada de esa manera.
Sin pensarlo dos veces, le propiné una cachetada a mano abierta a su asqueroso y repugnante rostro, que se inmutó por el ataque. El estruendo hizo eco en toda la escuela. Todos lo habían escuchado y se habían acercado a nosotros.
Jonathan tocó su mejilla, la cual se había tornado roja, y luego me dirigió una mirada salvaje y de terror.
Retrocedí unos pasos, pero Jonathan se acercaba a mí cada vez que lo hacía. No había salida.
—Las pagarás muy caro —dijo entre dientes.
—Si quieres, cóbrame a mí su deuda —Hudson llegó al rescate, apartándome de ese muchacho y posándose en frente de él de forma autoritaria.
Él me tomó de la mano y me mantuvo a su espalda, protegiéndome.
—Como siempre, Huddy salvando a su doncella —se burló, dando un paso cerca de Hudson.
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WishGuy
RomanceLa música lo era todo para mí. La melodía que inundaba mis oídos al estar con él era inefable. Debía alejarme de él, lo sabía, pero la mezcla de sonidos que él creaba me prohibían estar lejos de su música. "Su música" Sabía que no todo en la vida...
