16~ El inicio de un corazón roto

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16~ EL INICIO DE UN CORAZÓN ROTO

SEAMUS
31 de Octubre del 2023.
Hace 5 años...

—No puedo respirar... —Finneas cogió su pecho con terror.

Yo no podía ayudarlo a calmarse, porque yo estaba peor que él, pero no lo hacía notar. Mi corazón se detuvo al escuchar la fecha de muerte de Allison. 124 días... Hoy.

Dejé de escuchar los gritos de desesperación de Finneas y dejé de sentir los empujones de él para que reaccionara.

Estaba aterrado. Tantas veces que intenté evitarlo.

No, hoy no va a pasar. Allison estará bien.

Apreté los puños con fuerza y tomé todo el valor que necesitaba para rescatarla de ella misma.

—¿Adónde vas? —me preguntó Finneas. Ni siquiera me había dado cuenta que ya había caminado hacia la puerta con las llaves de mi auto en mi mano.

Mi corazón latía tan de prisa que pude escucharlo en el exterior. Comencé a sudar frío al imaginar las infinitas posibilidades de su... su... ¡No! Aún no le pasaba nada. Estaba bien. Lo estaba, ¿no?

—¡¿Seamus?! —me gritó con los ojos rojos.

Lo miré, decidido.

—Voy a salvarla.

Cerré la puerta tras de mí, sintiendo que las emociones se apoderarían de mí en cualquier momento. Ni siquiera me preocupaba el hecho de estar ebrio para conducir a buscarla. Luego de conseguir la ubicación de la maldita fiesta en la que andaba, encendí el motor de mi coche y conduje a toda velocidad.

El auto me llevaba hacia donde debía ir. Ni siquiera veía los retrovisores, ni encendí las luces de afuera. Nada. Estaba tan concentrado en la sonrisa de Allison que me perturbó la idea de no volverla a ver jamás. Lágrimas comenzaron a caer sobre mi rostro. Yo ni siquiera lograba sentirlas. Fue como si estuviese fuera de mi cuerpo.

Un frío repentino abrazó mi piel. Cerré los ojos al sentir mi vista borrosa, llena de tanto pesar. Comencé a ver mi vida sin ella, sin las noches de trasnocho para escucharla quejarse de Finneas, sin las peleas sobre quién tendría el último pedazo de pizza, sin las risas, los llantos, los abrazos. Mi corazón se encogió en mi pecho.

Fue en ese momento en que dejé de respirar. Mis pulmones dejaron de recibir oxígeno. Comencé a desesperarme por respirar. Mi cabeza comenzó a dar vueltas y vueltas y vueltas... Tomé el cuello de mi camiseta con fuerza y lo rompí al sentirme sofocado. Comencé a escuchar un pequeño zumbido en mis oídos que me hicieron entrar en pánico. Estacioné el auto en la primera casa que se cruzó por mi camino y me centré en respirar.

Era inútil. Respiré agitadamente y aún así, el aire no lograba entrar. Sabía que iba a morir en ese momento, estaba tan seguro que no podía salvarla ni a ella, ni a mí mismo. Iba a asfixiarme hasta morir. Iba, iba, iba. Tomé el volante con fuerza hasta sentir mis nudillos blancos.

Vamos, Seamus, no estás muriendo, solo es un pequeño ataque de pánico.

¡¿Pequeño?! ¡Si no logro respirar!

Tienes que calmarte. Allison te necesita. Ella te necesita. Vamos.

—Allison... Al... —balbuceé en voz alta, esperando que los mareos cesaran en cuanto mis ojos se cerraran.

Ella me necesita. Me necesita. Sé que me necesita, necesita... No sabe lo que hace.

Respira, respira, respira. No dejes que te controle el miedo. Ella estará bien, así que respira. Vamos. Cuenta hasta diez.

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