¿Cómo explicar todas las formas de asesinar que tengo preparadas en mi mente para aquel chico delante de mis ojos? Quería desarrollar unos arranques de ira que se formaban con años de práctica sólo para restregárselos en la cara y poder cometer un homicidio con alguna excusa válida.
De acuerdo, evidentemente estaba exagerando, pero era imposible no querer detener este desayuno para atinarle un puñetazo en su esbelto rostro.
El desayuno transcurría con cierta incómoda tensión, la cual sólo necesitaba unos minutos más para poder ser palpable. Mientras Tatiana parecía tener dos bocas para hablar, Phillip parecía notar la incomodidad entre su hijo y yo, manteniéndose callado y atento, comiendo sus Waffles.
—...y así fue mi insoportable cliente de ayer. ¿Cómo les fue a ustedes dos en su día? —Tatiana por fin dejó de hablar de ella para centrar su atención en su hijo y en mí.
Seamus me vio y la vergüenza cruzaba por su semblante.
—No mucho, Tatiana. Fui con mis amigos a comer —mintió, el muy descarado.
Miré a Seamus como si hubiese matado a toda mi familia y estuviese ahora mismo comiendo Waffles como si nada.
—¿Y a ti, corazón? —se centró en mí.
Miré de reojo al castaño, quien fingía no estar pendiente de mi respuesta.
—Me fue bien, como siempre —respondí, seca y directa. Me cosquilleaba la voz cuando intentaba hablar mucho—. Sólo me encontré con algunos tarados por el camino.
—¿Cómo es eso? —me gané la atención completa de la rubia.
Oh, este podría ser mi momento de brillar y estallar.
—Sólo... unos chicos lanzándome piropos subidos de tono —mentí.
Tatiana suspiró.
—En estos tiempos, una chica no puede salir a la calle sola —negó con la cabeza—. Quizás, cuando quieras salir, puedas pedirle a Seamus que te acompañe.
Reprimí una risa áspera.
—No, estoy bien —me apresuré a decir—. Estoy de maravilla sin su compañía.
Al enfatizar "su compañía" intenté que sonara lo más personal posible, para que solo él pudiera entenderlo. El castaño rodeó los ojos y pareció querer morderse la lengua.
—Yo estaría encantado de acompañarte cuando gustes —murmuró, entre dientes.
—Ay, gracias, pero me puedo cuidar sola —mis ojos lanzaban dagas directo a su corazón.
—De acuerdo —apretó sus labios, dando finalizada la conversación.
—De acuerdo —musité.
—Me daba igual, de todas formas —aseguró, cogiendo un trozo de waffle.
—Eso lo sé —sonreí.
—Aunque, te digo algo... —comenzó a hablar Tatiana, sin notar la tensión—. Cuando Abry se lo propone, es muy buen compañero de salida.
—¡Tatiana! —reprochó Seamus, por el apodo que ahora quedaría guardado en mi memoria.
—¿Abry? —cuestioné, intentando no soltar una carcajada.
—Es el diminutivo de su segundo nombre, Abraham.
¿Acaso él se llamaba Seamus "Abraham" Arden?
—Oh, Dios —pronuncié, evitando reírme en sus caras.
—Kaili —llamó Phillip—. Puedes reirte, todos lo hacemos al escucharlo.
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WishGuy
DragosteLa música lo era todo para mí. La melodía que inundaba mis oídos al estar con él era inefable. Debía alejarme de él, lo sabía, pero la mezcla de sonidos que él creaba me prohibían estar lejos de su música. "Su música" Sabía que no todo en la vida...
