KAILI
¿Por dónde podía iniciar?
Tatiana y Phillip se habían esmerado en decorar la sala con colores púrpuras y globos del mismo color por mi cumpleaños. Llevaba años sin celebrar de esta forma. Se sentía... extraño, pero me gustaba.
Solo éramos nosotros: Phillip, Tatiana, Aimeé, Hillary, Hudson, y Seamus.
No podía pedir algo mejor.
«A tu familia de verdad» pensé.
Todo era, simplemente, perfecto. Las luces, la música, los bocadillos, los juegos de mesa, todo. Pero me seguía sintiendo vacía, teniendo en cuenta cuánto se esmeraron en lograrlo.
No podía celebrarlo sin mi familia real. Revisaba cada cinco minutos mi teléfono. Ni una llamada perdida, ni un mensaje. Nada.
No pude evitar sentirme agobiada o, incluso, triste. Lo que ellos se esforzaron en conseguir, mi familia lo derrumbaba con una mano.
—¿Estás lista para el karaoke? —me preguntó Hudson. Su sonrisa desapareció—. ¿Todo en orden?
—¿Por qué no ha de estarlo? —fingí una sonrisa.
—Llevo notando tu extrañeza desde hace rato. ¿Fue por los juegos de mesa? Si yo le dije a Aimeé que no hiciera trampa para ganar...
—No, no es eso.
—Ah, pero, ¿sí es por algo?
Cerré los ojos, atrapada.
—¿Crees que se les olvidó mi cumpleaños?
—¿A quienes?
—A mis padres.
Él entendió por dónde iba esta conversación. dejó las plumas rojas que posaban en su cuello a un lado y se sentó a mi lado.
—A ellos jamás se les ha olvidado uno de tus cumpleaños —me recordó.
—¿Crees que fue porque algo malo le pasó a Eric?
—¿Qué...? ¡Para nada! —suspiró—. Probablemente estaban ocupados.
—¿Tan ocupados como para no felicitar a su hija?
—Tan ocupados como para posponer sus felicitaciones —colocó una mano en mi rodilla—. Relájate. En cualquier momento te llamarán.
Ambos miramos a Aimeé ofreciéndole una cerveza a Seamus y él negándola con una mueca de asco. Puede que en el camino de regreso, le conté la pelea que tuve con ella.
—Entonces, es oficial. Tú y Seamus son novios.
—Sí... —bajé la cabeza, sonriente.
—Me alegra que finalmente dejaste el pasado donde debe estar. Él es un buen chico.
—Siempre cambias de parecer con él...
—Creo que esta vez no cambiaré mi opinión sobre él.
Seamus me atrapó mirándolo, sonrió y volvió a concentrarse en Aimeé.
—Espero que no —dije—. Porque le habrías enseñado la coreografía de Rewrite the Stars en vano.
Hudson se rio abiertamente de mi descubrimiento.
—Así que te lo dijo —asumió.
—¿Cuántas personas crees que saben del baile que tú y yo encontramos en YouTube hace dos años?
—Él quería hacerlo para tu cumpleaños.
—Me imaginé.
—Pero quedó mucho mejor haberlo hecho delante de todos los de último año.
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WishGuy
RomanceLa música lo era todo para mí. La melodía que inundaba mis oídos al estar con él era inefable. Debía alejarme de él, lo sabía, pero la mezcla de sonidos que él creaba me prohibían estar lejos de su música. "Su música" Sabía que no todo en la vida...
