(I'm Good - David Guetta & Bebe Rexha)
KAILI
Llegué a la fiesta puntual. Las mesas decoradas con finas telas de seda, que caían con esplendor, hasta apenas rozar el suelo; globos y serpentinas pegadas en cada pared de tan inmenso hogar, y el DJ ambientando el lugar con música a bajo volumen, por lugar tan vacío que era este en la primera hora.
—¡Llegaste! —saludó alegremente Aimeé, corriendo con tacones, más grandes que mi propia cabeza, hacia mí—. ¡Estás bellísima!
¿Cómo no? Ella mandó a dos estilistas a peinarme y maquillarme porque, según ella, la mejor amiga debía dar buena impresión. Y el vestido azul cobalto que ella me prestó se ajustó a mi cuerpo de gelatina.
No, hoy no nos preocuparemos por nuestro cuerpo, querida.
Siempre debemos preocuparnos, excesivamente ahora con Jason merodeando por allí.
—Felicidades —le entregué el regalo que cuidadosamente envolví a mano.
Todo mi esfuerzo por dos horas fue desechado cuando ella abrió el pequeño envoltorio con ganas. Reveló un pequeño cofre que, al ella abrirlo, pudo visualizar un collar bañado en oro con una A artísticamente escrita como el dije.
Me brillaron los ojos en cuanto conectó con ese collar. El alma regresó a mi cuerpo. Sí fue buen regalo, menos mal.
—¡Lo adoro, Kaili! ¡¿Cuánto debió haberte costado?! —expresó, boquiabierta.
—No mucho —mis ahorros de tres meses.
—¡Gracias, gracias, graciassss! —aniquiló mis órganos en un abrazo.
—¿Y los demás? —pregunté.
—¿Acaso olvidas la regla de las fiestas? ¡Si tú fuiste quien me la enseñó! —dijo—. Llegarán dos horas después de la hora acordada.
—Cierto —asentí, dándole toda la razón.
Había olvidado ESA etapa. A veces, prefería ni siquiera recordarla, fue un giro drástico a mi vida.
—¡Kaili! —la voz de la madre de Aimeé captó mi atención.
La cuarentona delgada se acercó a mí con su melena pelirroja recogida y su piel bronceada reluciendo por el vestido de tirantes que decidió usar.
Detrás de ella, se acercó el padre de Aimeé; un hombre cuarentón regordete con baja estatura, a diferencia de su esposa, cuya altura le emanaba dominio y seguridad.
—Hola, señores Levi —saludé.
—Kaili, llámanos Fiorella y Gabriel. Te lo decimos siempre.
Las dichosas dos horas pasaron y, justo como había predicho, las personas comenzaron a llegar; algunos bien vestidos, otros como si fueran a una farmacia.
El DJ despertó de su profunda siesta y se puso a trabajar y a brindarles a todos un buen ambiente musical.
Yo no podía dejar de vigilar la puerta. Esperaba a que Hudson llegara, pero no daba señales de que vendría.
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WishGuy
Любовные романыLa música lo era todo para mí. La melodía que inundaba mis oídos al estar con él era inefable. Debía alejarme de él, lo sabía, pero la mezcla de sonidos que él creaba me prohibían estar lejos de su música. "Su música" Sabía que no todo en la vida...
