Capítulo 14

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Las chicas tenían clase de diez a doce treinta y después, de cuatro a seis, tendrían tiempo de hablar.

Vania se encontró con Beatriz y Paula en la Facultad y les dijo que debía contarles algo, pero que Sofía no debía enterarse. Les contó la conversación que sostuvo con Juan Carlos y María Elena.

―Les cuento esto para que estén pendientes de la Sofi, pero sin que ella lo note.

―Ojalá no sea nada grave ―rogó Paula.

―Esperemos que no ―manifestó Beatriz.

―Nuestra amiga no puede tener leucemia, no, por favor ―pidió Paula.

―Esperemos que no y que Juan Carlos esté equivocado ―exclamó Vania.

―Ojalá se equivoque ―pidió Beatriz.

―Yo espero lo mismo ―expresó Vania.

En ese momento llegó Sofía.

―Hola, chicas, ¿cómo están?

―Bien, ¿y tú? ―saludaron las chicas.

―Bien, hoy tenemos clases todo el día.

―Sí, pero tenemos una ventana, ¿iremos al café? ―propuso Vania.

―Sí ―aceptaron las chicas.

―Sí, capaz que veamos a Eduardo ―deseó Beatriz.

―Ojalá que sí ―expresó Sofía.

La mañana transcurrió tranquila, aunque Sofía estaba decaída.

A la una fueron a comer algo al café. Las chicas pidieron sándwich y jugo, Sofía solo pidió un chocolate caliente.

―Come algo ―instó Paula.

―No tengo hambre.

―Eres porfiada, come un sándwich ―insistió Vania.

―No puedes estar con un chocolate caliente todo el día ―advirtió Beatriz.

Las chicas se miraron, pero no dijeron nada.

―¿Cómo van las nuevas parejitas? ―preguntó Sofía; no quería que sus amigas insistieran con lo de la comida.

―Bien ―contestó Vania―, con Juan Carlos todo bien, me va a ver todas las noches, es tan tierno y amoroso, creo que me estoy enamorando.

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