Esa mañana, Sofía y su familia llegaron a la Clínica y fue lo mismo que la vez anterior, los recibió el doctor Rosales y los hizo pasar.
―Sofía, ¿cómo te has sentido?
―Ahora bien, doctor, pero los dos días siguientes de la quimio fueron terribles.
―¿Qué sentiste? Cuéntame.
―Dolor de cabeza, mucho dolor de cabeza, náuseas, vómitos, me dolía el cuerpo, cansancio, fiebre, no podía salir de la cama.
―¿Cuándo empezaron a pasar esos síntomas? ―preguntó el doctor mientras escribía en su computador.
―El sábado en la mañana me sentí un poco mejor, me levanté y el mareo seguía, pero poco, tuve náuseas unas tres veces, pero vómitos ya no.
―¿Y el cansancio? ―interrogó el doctor.
―No se pasa, doctor, no es como en esos dos días, pero algo queda, como antes que me viera Alejandro.
―Bueno, esos son los efectos secundarios de los que hablábamos, ya sabemos que eso durará alrededor de dos días y pasará. ¿Tomaste el medicamento que te indiqué?
―Sí, tal como usted me dijo, pero parece que no surtieron efecto.
―No creas, chiquilla, si no los hubieses tomado habrías estado peor, te lo aseguro.
―¿Peor de lo que estuve? ―preguntó Sofía, incrédula― no lo creo, doctor.
―Peor, sí, aunque no lo creas, así es que te los tomas para que andemos no tan bien, pero no tan mal ―indicó el doctor.
―Me los tomaré todos ―contestó Sofía, que no quería sentirse peor de lo que ya se había sentido.
En ese momento entró Cynthia a buscar a Sofía.
―Doctor ―habló María Elena una vez que quedaron solos―, ¿cree usted que esto resulte?
―Eso lo veremos con los exámenes que le haremos después de esta quimio.
―Lo otro que le queríamos preguntar es si podemos viajar a Villarrica para las fiestas de fin de año ―preguntó Adolfo.
―La próxima quimio será después de las fiestas de fin de año, déjenme ver ―respondió mientras miraba su computador―, tendría que ser el primero de enero, pero podemos dejarlo para el lunes seis y después seguiríamos con los miércoles, igual.
―Entonces podemos programar el viaje ―exclamó Adolfo.
―Sí, los exámenes los haremos el lunes eso es corto y no la deja mal ―contestó el doctor.
―El lunes los exámenes, ¿y cuando estarían los resultados, Mario? ―preguntó Adolfo.
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Desde el alma
RomanceSofía es una chica de veinte años universitaria, que se dedica solo a estudiar hasta que un día le descubren una terrible enfermedad y entonces se da cuenta de que su vida ha transcurrido entre estudios y libros y no ha vivido la vida de verdad. Pas...
