En ese momento tocaron a la puerta, era Esteban.
―¿Qué pasó? ―preguntó al verlas abrazadas.
Sofía se secó las lágrimas y dijo:
―Cosas de chicas
―Pero... ¿está todo bien? ―preguntó preocupado al ver que Sofía secaba sus lágrimas.
―Sí ―respondió Soledad sonriendo―, está todo bien. Estábamos hablando cosas de chicas.
―Bueno, cuando las chicas conversan, mejor ni preguntar ―dijo Esteban sonriendo.
―Exacto ―admitió Soledad.
―¿Y la maleta? ¿Está lista? ¿O solo conversaban?
―Puedo hacer la maleta en la noche o mañana ―sugirió Sofía sonriendo.
―Entonces, ¿vamos? me mandaron a buscarlas.
―Vamos.
Bajaron los tres.
―¿Están listas? ―preguntó Adolfo.
―Sí, papá.
―Estamos listas ―respondió Soledad.
―Vamos entonces, no vamos a tener a la Sole todo el fin de semana encerrada ―suspiró Adolfo.
―Gracias por todo ―agradeció Soledad―, han sido tan amorosos conmigo.
―Gracias a ti por venir ―expresó Sofía mirando a Soledad.
―De nada, amiga, gracias a ustedes.
Esteban sabía que algo había pasado entre las dos, pero no quiso preguntar. Eran cosas de ellas y él no iba a interferir.
Llegaron al restaurante e hicieron su pedido. Soledad estaba feliz y tal como había dicho María Elena, le encantó el restaurante. Luego subieron al mirador y Soledad quedó fascinada.
―¡Que hermosa vista de la ciudad! ―se sorprendió―y la cordillera es muy linda, es maravilloso.
―Te dije que te iba a gustar ―exclamó María Elena―, no podías dejar de venir acá.
―Muchas gracias, es muy lindo, se ve la ciudad en todo su esplendor.
―Te gustó mucho, amor ―le dijo Esteban abrazándola por los hombros. Estaba feliz al ver la felicidad de Soledad.
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Desde el alma
RomanceSofía es una chica de veinte años universitaria, que se dedica solo a estudiar hasta que un día le descubren una terrible enfermedad y entonces se da cuenta de que su vida ha transcurrido entre estudios y libros y no ha vivido la vida de verdad. Pas...
