Carlos los esperaba en el aeropuerto y, en la casa, Nalia y Claudia.
Después de los saludos de rigor, pasaron a tomar desayuno.
―Soledad ―habló Nalia―, te tenemos una sorpresa.
―¿Una sorpresa? ―se extrañó ella.
―Hoy vendrán tus padres a almorzar con nosotros ―le contó.
―¿Y eso? ―preguntó ella.
―Querían verte y qué mejor que estemos todos juntos ―informó Nalia.
―Sí, qué rico, muchas gracias.
―Y esta noche la pasarán con nosotros y la noche de Año Nuevo también ―continuó Carlos.
Soledad abrió sus ojos y preguntó:
―¿Qué pasó aquí mientras no estábamos? ―preguntó ella intrigada.
―Lo que pasa es que estuvimos una noche cenando los cuatro y lo conversamos y lo decidimos ―explicó Carlos ―, tu hermano está afuera y sabemos que lo extrañarán.
―Espero que no te moleste, Sole ―pidió Nalia.
―Mamá, va a estar con Esteban, no le va a molestar ―se burló Claudia.
―Simpática ―intervino Esteban con sorna.
―No, tía, no me molesta, pero no lo esperaba. ―Soledad estaba gratamente sorprendida.
―Te dije que no le iba a molestar ―continuó Claudia.
―Deja de molestar ―advirtió Esteban con una sonrisa en sus labios.
―¿Y a ti te molesta, hermanito? ―dijo burlándose de él.
―Todo porque va a estar tu futuro esposo esta noche y tus suegros ―indicó él a su hermana, burlándose también. Al fin todos terminaron riendo. Era un ambiente relajado, allí siempre era así, todos terminaban riendo, parece que nunca hubiese problemas.
Soledad fue al jardín y llamó a su mamá.
―Hola, mamá ¿cómo estás?
―Bien, Sofi, ya llegaron.
―Sí, mamá, llegamos bien.
―Qué bueno, hija, ¿cómo estuvo todo allá?
―Bien, mamá, fuimos al mirador, el que está en el mall, es muy lindo.
―Sí, es muy bonito.
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Desde el alma
RomantizmSofía es una chica de veinte años universitaria, que se dedica solo a estudiar hasta que un día le descubren una terrible enfermedad y entonces se da cuenta de que su vida ha transcurrido entre estudios y libros y no ha vivido la vida de verdad. Pas...
