Capítulo 72

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―Hola, ¿cómo te sientes? ―preguntó Soledad, cuando Sofía despertó.

―Hola, Sole, me siento mal ―respondió Sofía.

―Ya va a pasar amiga, estamos todos aquí contigo y con tus papás, ya no los dejaremos solos.

―No está la Claudia.

―Así es.

―Debe estar feliz en su viaje.

―Muy feliz. ¿Quieres un poquito de agua?

―Ya, un poquito.

Soledad la ayudó a incorporarse para tomar el agua y luego le hizo una cola de caballo en el pelo, Sofía no resistió el agua y vomitó.

―Por esto me gusta estar sola ―explicó cuando salió del baño―, me da vergüenza que me vean así.

―Nada de vergüenza, Sofía, mientras yo esté aquí no te voy a dejar sola. Tranquila, este es un proceso por el que hay que pasar y estaremos contigo siempre.

―Gracias, Sole.

―Por nada, amiga. Llamó la Vania, va a venir en la tarde un ratito.

―Tengo ganas de verla, pero, ¿sabes? estoy preocupada porque ustedes están de vacaciones y están aquí cuidándome.

En ese momento entró Esteban.

―Tú serás nuestras vacaciones, Sofía, y queremos hacerlo. ¿Cómo estás, princesita?

―Me siento mal, pero le digo a la Sole que ustedes están perdiendo sus vacaciones por cuidarme, Esteban.

―Nosotros queremos cuidarte, prima.

―Pero tú, Sole...

―Yo quise venir, Esteban no me lo pidió, yo le dije que quería venir, así es que ya te dije, tú tranquila, ya te vas a sentir bien y nos iremos otra vez a Villarrica.

―Vivir en Villarrica es como estar de vacaciones siempre.

―Así es ―afirmó Esteban.

―No te vamos a dejar sola, Sofi, entiende eso, ¿sí? Queremos estar contigo.

Sofía les sonrió. Tenía una familia maravillosa, lo mismo que sus amigos.

El sábado Sofía se sentía mejor y salió a la terraza con Soledad y Esteban.

―Estás renaciendo, princesita.

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