Capítulo 51

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El hombre salió y Fer habló por citófono con su secretaria.

―Melanie, dígale a Gustavo que venga, por favor.

―Sí, don Fernando, en seguida.

―Fer ―Gustavo entró cerrando la puerta―. Dime qué necesitas.

―Siéntate, Gustavo, necesito decirte algo.

―¿Pasa algo malo? Estás raro.

―Necesito pedirte algo, pero tiene que ser en absoluta reserva. Solo lo sabremos tú y yo. Confío en ti.

―Sí, claro, pero dime qué pasa.

―Hasta hace poco tuve una relación con una chica, ella es de la sucursal de Boston, yo iba mucho para allá, pero ella tenía pareja, sin yo saberlo; bueno, resulta que ella está embarazada, pero yo siempre me cuidé, aunque igual se corren riesgos. Ahora vino su pareja a decirme que ese bebé es de él y que la escuchó hablando con una amiga diciéndole que me diría que yo era el padre, que era mejor partido que él y que yo podría darle lo que él no.

―Vaya, vaya.

―Antes de que viniera él, estuvo ella diciéndome lo que me dijo él y no se me ocurrió nada mejor que decirle que era estéril. Se fue llamándome cerdo.

―A toda costa quiere que te hagas cargo.

―Así es; cuando nazca el bebé yo no estaré acá, será en julio, pero para salir de dudas quiero hacer un examen de ADN, pero tendrás que hacerlo tú, Gustavo, solo confío en ti.

―Sí, claro, pero ¿cómo lo harás?

―Antes de irme dejaré una muestra y cuando llegue el momento te aviso; la pareja de Stefanie, así se llama la chica, también lo quiere hacer, te dejaré su número de teléfono, se llama Miguel Cortés. ¿Lo harías por mí? Por favor.

―Por supuesto que sí, lo que necesites.

―Gracias, Gustavo, y recuerda que nadie debe saberlo.

―Lo sé, Fer, nadie lo sabrá.

―Será lo único personal que te pediré, yo no quiero verla y no quiero viajar solo por eso.

―Lógico, Fer, sería absurdo que viajaras solo por eso, yo me encargo y no te preocupes que nadie lo sabrá.

―Gracias, Gustavo, de verdad muchas gracias.

―Por nada, Fer, pudiendo hacerlo no hay problema.

Cuando quedó solo, Fer llamó a Esteban.

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