―Hola, tíos, hola, papás, ¿cómo están? ―saludó Esteban.
―Hola, Esteban ―respondieron ellos.
―¿Qué pasa? ―preguntó angustiado.
―Esteban ―habló Adolfo―, lo que pasa es que la Sofía está enferma, nuestra hija tiene... ―se calló un momento― tiene... leucemia.
―¡¿Qué?! ¡¿La Sofi con leucemia?! Pero... ¿cómo? ―preguntó incrédulo Esteban.
―Así es ―intervino María Elena―, tiene leucemia mieloide aguda y avanzada ―Ella no pudo contener el llanto.
―Pero... explíquenme todo, por favor, ¡Esto no puede ser! ― gritó él.
―Sí, Esteban ―explicó Adolfo―, ella empezó hace unos meses con unas molestias, cansancio, poco apetito y aparecían unos moretones de la nada, fuimos al médico, pidió muchos exámenes y apareció la leucemia.
―Eso lo recuerdo perfecto, pero de ahí a ser leucemia... ¡No puede ser! ¿Cuándo supieron? ―Esteban no lo podía creer.
―Hace poquito, Esteban ―contó María Elena―, el miércoles le dieron su primera quimio...
―¡Quimio! ¿Y cómo está ella?
―Ahora mejor pero los dos días después de la quimio estuvo muy mal ―explicó su tía―, con mareos, mucho dolor de cabeza, náuseas, vómitos, pasó en cama, estuvo muy mal...
―¿Y qué dicen los médicos? ―insistió Esteban.
―Hay que esperar la otra quimio que será la próxima semana y luego harán otra vez exámenes para ver cómo va todo, está con medicamentos para los síntomas que pueda tener, hoy vinieron sus amigos así es que estaba muy contenta y animada.
―Pero... ¿Los médicos han dado un pronóstico? ¿Algo? ―insistió Esteban.
―No, Esteban ―informó Adolfo―, después de los exámenes se verá, ahora solo hay que confiar en que todo salga bien y responda al tratamiento.
―Se supone que nosotros no sabemos nada, Esteban ―le explicó su padre―, ella no quiere que la Claudia sepa, en realidad, no quiere que nos digan a ninguno.
―Pero ¡cómo! ¡Somos su familia! ―Esteban quería volar para allá.
―Esteban, lo que pasa es que ella no quiere arruinar la felicidad de la Claudia, quiere contarle a la vuelta de su luna de miel ―explicó su mamá.
―Ella no quiere que ustedes sepan por lo mismo, no quiere arruinar nada ―insistió María Elena―, ella no está enterada de que ustedes saben, por favor.
―Está bien ―accedió Esteban―, no diré nada, pero voy a viajar, quiero verla, ¿puedo? ―preguntó.
ESTÁS LEYENDO
Desde el alma
RomanceSofía es una chica de veinte años universitaria, que se dedica solo a estudiar hasta que un día le descubren una terrible enfermedad y entonces se da cuenta de que su vida ha transcurrido entre estudios y libros y no ha vivido la vida de verdad. Pas...
