Capítulo 79

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Fer estaba nervioso, estaría Sofía en la casa de Claudia. ¿Cómo reaccionarían? No había vuelto a hablarle, Esteban dijo que no quería hablar con nadie, que estaba sin ánimo. No le quedaba más que esperar a la hora de almuerzo.

Llegaron todos a la casa de Claudia y Pablo. Fer no veía a ninguna chica.

―La tía Mané viene en camino ―avisó Claudia―, la esperaremos para almorzar.

"Tía Mané... ¿Ella sería la mamá de Sofía?", se preguntó Fer. Tal vez llegaría con ella. Quince minutos después llegó María Elena.

―Hola, tía, ¿y la Sofi?

―Se quedó en cama, amaneció con mucho dolor de cabeza y náuseas ―contó María Elena.

Pucha, tía, se siente muy mal.

―Sí, el medicamento es muy fuerte y debe tomarlo todos los días.

"No vendrá" pensó Fer y se sintió decepcionado.

―Así son esos tratamientos ―explicó Cecilia―, a propósito, nosotros somos amigos de Antonio Soler, es un muy buen médico, Sofía está en muy buenas manos.

―Qué bueno, el doctor que la veía en Santiago, nos dijo lo mismo ―exclamó María Elena.

―Si necesitan algo, una hora o hablar con él, me avisan.

―Muchas gracias.

―De nada, en lo que podamos ayudar, lo haremos, no están solos.

¿Por qué todo el mundo conocía a Sofía, menos él? No podían coincidir. ¿Es que nunca podría conocerla? ¿Por qué? Los pensamientos de Fer daban muchas vueltas en su cabeza. Quería irse.

María Elena volvió de la casa de Claudia y Sofía le preguntó:

―Hola, mamá, ¿cómo estuvo el almuerzo?

―Muy bueno, conocí al amigo de Esteban, es bien simpático.

―¿Lo conociste? ¿Estaba allá?

―Sí, y su mamá, Cecilia, dijo que ellos eran amigos del doctor Soler, por si necesitábamos algo.

―Qué bueno, mamá.

―Siempre es bueno tener a alguien conocido.

―Así es. Mamá, voy un ratito a la playa, mira voy con gorro, no me pasará nada.

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