Esteban quedó contento con la conversación con Sofía y quiso hablar con Fer.
―Esteban, ¿pasa algo?
―¿Podemos vernos? ―pidió Esteban a su amigo.
―Claro que sí ―le contestó este.
―Paso a buscarte y nos tomamos un café.
―Bueno, te espero.
Fer salió de la oficina diciendo que volvía pronto.
Esteban entretanto, habló con Pablo.
―Pablo, tengo que salir, vuelvo pronto. ¿Tú almorzarás con la Claudia?
―Sí, almorzaremos juntos, tú ve tranquilo.
―Gracias, cuñado, te lo agradezco.
―De nada, hermano, para eso estamos, pero... ¿está todo bien? ―preguntó Pablo, preocupado.
―Sí, todo bien.
―Bueno, ya vete.
―Nos vemos.
―Chao, amigo.
Pablo también era su amigo, pero no podía contarle esto, no podía arruinar su felicidad.
Pasó por la oficina de su amigo y fueron a un café cercano.
―¿Qué pasa, amigo? ―preguntó Fer.
―Ahora te necesito yo a ti.
―Bien, para eso estamos, dime.
―Lo que pasa es que los exámenes de la Sofi no resultaron como los médicos esperaban ―explicó Esteban preocupado.
―¿Qué? ¿No está resultando el tratamiento? ―se preocupó Fer.
―Un poco, sí. Murieron muy pocas células cancerosas, no como esperaban los doctores.
―¿Y ahora qué harán?
―El miércoles le darán la última quimio y luego la dejarán con medicamentos hasta enero, donde le harán exámenes nuevamente para ver cómo va todo.
―Lo siento, amigo, pero creo que sería peor si no hubiese desaparecido ninguna, ¿verdad?
―Así es, no es lo que esperaban los médicos, pero eso no es todo, la Sofi quiere contarme de su enfermedad y viajo mañana en la mañana a Santiago, quiere que la acompañe en la quimio.
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Desde el alma
RomantikSofía es una chica de veinte años universitaria, que se dedica solo a estudiar hasta que un día le descubren una terrible enfermedad y entonces se da cuenta de que su vida ha transcurrido entre estudios y libros y no ha vivido la vida de verdad. Pas...
