Entraron a su habitación su mamá y su tía.
―Hija ―habló su madre abrazándola―, tranquila. Vamos pasito a pasito viendo como sale todo, ¿sí? No nos adelantemos a nada, mi niña.
―Sí, mamá, pero ahora me siento mal, quiero dormir.
―Duerme, descansa, hija.
En ese momento entró Soledad.
―Tía, ¿la puedo ver un ratito?
―Sí, hija, pasa ―accedió María Elena.
―Sofi...
María Elena y Nalia salieron de la habitación.
―Sole, tengo mucha pena...
―¿Por lo sucedido?
―Sí, y me pregunto por qué tiene que ser así. Por qué si yo quería hacer tantas cosas. Por qué justo ahora estoy sintiendo cosas que nunca había sentido antes. ¿Se puede amar solo desde el alma, Sole?
―¿Amar desde el alma?
―Sí, amar a una persona sin conocerla.
―¿Te refieres al hombre de los ojos verdes?
Sofía dudó. Eso era lo otro extraño que sentía. ¿Por qué cuando hablaba con Fer recordaba al hombre de los ojos verdes y cuando pensaba en él recordaba a Fer? Como si fueran uno.
―Sí ―dijo al fin. No quería que nadie supiera de su conversación con Fer. Todo eso quedaría ahí, además, Fer era el mejor amigo de su primo y el hermano de su amiga. Recordó los códigos.
―¿Y sientes que lo amas desde el alma?
―Creo que sí.
―Entonces disfruta ese sentimiento. ¿Es lindo? ¿Te hace sentir bien?
―Sí, pero para qué, si nunca voy a poder estar con él.
―Uno nunca sabe, Sofi, a veces la vida te da sorpresas.
―Yo ya no tengo tiempo para sorpresas.
―No lo sabes. Estás aquí y ahora. Mañana no sabes lo que pasará. No te adelantes, vive un día a la vez, solo uno, recuérdalo. La vida te puede dar sorpresas.
―Lo sé, pero tengo tantas ganas de vivir ese amor y no puedo.
―Si lo vieras otra vez... ¿qué harías?
―No sé. No lo sé, Sole, no quiero que alguien sufra por mi culpa, no quiero ofrecer un amor que no tiene futuro.
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Desde el alma
RomansaSofía es una chica de veinte años universitaria, que se dedica solo a estudiar hasta que un día le descubren una terrible enfermedad y entonces se da cuenta de que su vida ha transcurrido entre estudios y libros y no ha vivido la vida de verdad. Pas...
