Capítulo 84

5 2 0
                                        


Fer llamó a Esteban camino a su departamento y quedaron de juntarse allí.

―¿Qué pasa, Fer?

―¡Era ella, Esteban! ¡!¡Era ella, yo lo sabía! ¡Siempre lo supe!

―¡¿Quién?! ¡¿Quién era ella?! ¡¿De qué hablas?! ―Esteban no entendía nada.

Fer sirvió dos tragos, le pasó uno a Esteban y se sentó frente a él.

―No sé por dónde empezar, Esteban.

―Fácil, por el principio.

―Es que no sé cuál es el principio...

―Estás un poco complicado, amigo.

―Estoy enamorado, eso lo sabes.

―Sí, de Sofía, y no se conocen.

―Si nos conocemos, hoy nos vimos, aunque nos conocíamos de antes.

―Amigo, a ver, no estoy entendiendo nada.

―Te dije que era complicado; lo que pasa es que yo la vi una vez en la playa, estaba con una amiga que la llamó Sofi, fue la única vez que la vi, pero no me la pude sacar de la cabeza, fue el día que me fui a Nueva York. Por otra parte, tú me hablabas de Sofía, a la cual yo no conocía. Luego empezamos a hablar por teléfono y de a poco me fui enamorando de ella, así, sin pensarlo, sin planearlo, ese amor nació desde el alma y resulta que la chica de la playa, a la que llamaron Sofi, era ella. Yo presentí que podía ser ella, porque, bueno, ahora último la veía todos los días en la playa, pero nunca hablamos y resulta que los días de quimio de Sofía, la chica no iba a la playa ni los días posteriores tampoco. Yo iba todos los días y hoy la hablé, ella sabía que era yo porque vio una foto mía en el celular de la Sole, pero nunca me dijo nada. ¡Hoy hablamos y estamos juntos! La amo, amigo, la amo con mi vida. ¡La amo! ¡La amo!

Esteban no podía creer lo que estaba escuchando. Era todo tan extraño.

―¿Cómo es eso de que están juntos?

―Eso. Nos amamos y estamos juntos, yo estaré con ella en las buenas y en las malas. La amo, ¿entiendes, amigo? la amo.

―Pero hoy hablaron en la playa, ¿habían quedado en juntarse?

―No, Esteban, yo fui todos los días a la playa para ver si aparecía y nada. Hoy fui y la vi y la llamé por su nombre y era Sofía. Yo lo sabía, siempre lo supe, pero no me preguntes cómo, porque no lo sé y a ella le pasaba lo mismo, me veía en la playa, o sea no a mí, al hombre de los ojos verdes como ella le decía al hombre que vio en la playa y sentía que era uno conmigo, o sea con Fer, es un poco enredado, pero hoy ella aceptó estar conmigo, amigo.

―No sé qué decirte, Fer, es todo tan extraño, amigo.

Desde el almaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora