Estuvieron largo rato sentados, abrazados, en silencio.
―No conocía este lugar ―comentó de pronto Fer.
―Es hermoso, y el restaurante me encantó, la señora fue muy amable.
―Sí, fue muy agradable almorzar ahí, podríamos venir más seguido.
―Sí, me gustaría repetirlo.
―¿Un cafecito ahora? Puede que tengan chocolate caliente.
―Mmm, qué rico. ¿Vamos?
―Vamos, preciosa.
Caminaron tomados de la mano hacia el restaurante y se sentaron en la misma mesa.
―Volvieron. ―Los recibió la señora sonriente.
―Sí, nos gustó mucho el lugar ―admitió Fer.
―¿Tiene chocolate caliente? ―preguntó Sofía.
―Sí, señorita. ¿Le traigo uno?
―Que sean dos ―pidió Fer―, y algún pastelito, ¿tendrá?
―Claro que sí, tengo unos pastelitos que les van a encantar, todo hecho en casa.
―¡Qué rico! ―se alegró Sofía―. Entonces dos chocolates con pastelitos, por favor.
La señora volvió con dos humeantes tazas de chocolate caliente y los pastelitos que les había ofrecido.
―Están muy ricos ―dijo Sofía.
―Tenía razón la señora ―admitió Fer―, está todo muy rico.
―Podríamos venir con la Sole y Esteban.
―Y la Claudia y Pablo.
―Me ganaste, iba a decir lo mismo.
―No creo que conozcan este lugar.
―Digámosles y venimos cuándo puedan.
Después del chocolate caliente, se fueron prometiéndole a la señora que volverían.
Llegaron al departamento casi al anochecer.
―¿Quieres que te prepare algo para comer? ―preguntó Sofía.
―No, mi amor, con los pastelitos estuvo bien. ¿Tú tienes hambre?
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Desde el alma
RomanceSofía es una chica de veinte años universitaria, que se dedica solo a estudiar hasta que un día le descubren una terrible enfermedad y entonces se da cuenta de que su vida ha transcurrido entre estudios y libros y no ha vivido la vida de verdad. Pas...
