El martes, Carlos y Adolfo, fueron a comprar carne, bebidas y cervezas, también snak y helados. A las siete llegaron Diego y Lucía. Luego llegaron los chicos. Después de saludarse y presentarse, se sirvieron unas cervezas y bebidas y se fueron a la parrilla.
―Sofi, él es Eduardo, mi pololo.
―Hola, Eduardo, bienvenido al grupo ―saludó Sofía, dándole un beso en la mejilla―, te gustará.
―Gracias, Sofía ―agradeció Eduardo―, ya me gusta el grupo, he visto que son muy unidos.
―Así es, siempre estamos en las buenas y en las malas, somos muy buenos amigos.
―Se nota, realmente se nota, y espero estar a la altura.
―Claro que estás a la altura ―intervino Juan Carlos que se había acercado con Vania―, eres como nosotros, en la U igual te ubicábamos y eres un tipo tranquilo, así es que ya eres del grupo y este grupo aperra con todo.
―Ahí estaremos aperrando con lo que sea ―aseguró Eduardo.
―Él es Juan Carlos y Vania, su polola ―presentó Beatriz―, y ella es Paula y José Luis, su pololo.
―Hola ―saludó Eduardo―, igual los ubicaba, solo que no habíamos hablado, es un gusto pertenecer a su grupo.
―Para nosotros es un gusto que te unas a nosotros ―exclamó José Luis.
―Gracias ―agradeció Eduardo.
Las chicas prepararon las cosas para picar y María Elena y Lucía llevaron los bebestibles. Estaba todo muy entretenido, estaban todos en el jardín, entre el quincho y la terraza.
―Tus tíos son muy agradables ―comentó Juan Carlos a Sofía.
―Sí, son amorosos y amables.
―Es verdad, yo he ido con la Sofi en los veranos y es cómo estar en tu casa ―explicó Vania.
―Este verano iremos otra vez con la Vania ―dijo Sofía.
―Mira, así que te vas a Villarrica ―comentó él, mirando a Vania.
―Sí, en enero, pero hay que ver las quimios de la Sofi ―explicó Vania―, por eso no te había dicho nada aún, porque no es seguro.
―Sí, pero pueden planificarlo con su médico ―expresó Juan Carlos.
―Mira, Juan Carlos ―explicó Sofía―, tenemos que hablar con el doctor y de acuerdo con lo que nos diga, vemos cuando podemos ir y si vamos, tú te vas los días libres.
―¿Cómo voy a ir si no me han invitado? No me gusta ser paracaidista ―respondió él sonriendo.
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Desde el alma
RomansaSofía es una chica de veinte años universitaria, que se dedica solo a estudiar hasta que un día le descubren una terrible enfermedad y entonces se da cuenta de que su vida ha transcurrido entre estudios y libros y no ha vivido la vida de verdad. Pas...
