Capítulo 70

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Sofía calló un momento y recordó al hombre de los ojos verdes.

―No, no me gusta nadie ―respondió.

―¿Y esos ojitos? ¿Por qué brillan así? Cuéntame ―insistió Claudia.

―Lo que pasa es que hace unos días vi en la playa a un hombre con unos ojos verdes que me mataron, pero no lo he vuelto a ver, lo vi solo una vez.

―¿No hablaron? ―preguntó Claudia.

―No, solo me miró unos segundos y luego se fue, yo quedé paralizada.

―Eso es verdad ―intervino Vania―, tuve que hablarla para que reaccionara, pero es verdad, no lo hemos vuelto a ver.

Pucha, prima, ¿y te gustó mucho?

―Sí, no me lo puedo sacar de la cabeza, pero lo vi solo una vez...

―¿Y eso qué importa? ―preguntó Claudia―, el amor es así, mira a Vania, se enamoró de Juan Carlos apenas lo vio.

―Pero yo no quiero enamorarme de él. ¿Qué pasa si no lo veo nunca más? ¿Voy a quedar enamorada y sola? No quiero, no sé qué le pasó a él.

―¿Ah no? El quedó tan paralizado como tú, amiga, yo lo vi.

―¿Entonces por qué se dio la vuelta y se fue? Tal vez tiene familia.

―Yo le miré las manos y no tenía ni una argolla ni anillo, nada ―contó Vania.

―¿Le miraste las manos? ―preguntó Claudia lanzando una risotada.

―Pero si hasta para eso me dieron tiempo mientras estaban los dos paralizados ―contaba Vania mientras reía.

―Bueno, la cosa es que no puedo sacar de mi cabeza su mirada y me muero por verlo.

―Sofi, pero si no lo ves más hay miles de chicos que morirían por estar contigo.

Sofía guardó silencio. Ella lo quería a él, su mirada, su rostro, esos ojos que la paralizaron.

―Pero no quiero buscar nada, si aparece alguien, bien, pero tendría que superar en mucho al hombre de los ojos verdes.

Las chicas soltaron una carcajada y Sofía también.

Carlos las llamó, ya era hora de volver.

Durante el viaje de vuelta fueron comentando lo lindo que era Pucón, lo hermosa que estaba su plaza y todo lo que hicieron en el día.

La semana estuvo tranquila. Sofía se dio por vencida con el hombre de los ojos verdes, aunque seguía metido en su cabeza.

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