¿Cómo estuvo el almuerzo con la Sole? ―preguntó Fer en la noche.
―Bien, mi amor, conversamos de todo un poquito
―Preciosa... ¿Estás segura de que no tienes que decirme nada?
―Pues... no te quería decir por no preocuparte, pero es mejor que lo sepas. ―Calló un instante.
―¿Qué pasa, mi amor?
―Hace unos días me sangró la nariz.
―¿Por qué no me lo dijiste? Yo estoy contigo en esto, se supone que me lo ibas a decir todo, en eso habíamos quedado ―habló Fer un poco molesto.
―Lo sé, no te enojes, no quería preocuparte, al final solo te voy a dar problemas.
―No me enojo, Sofi, pero yo quiero saber lo que te pasa, yo sabía todo esto cuando te pedí que te casaras conmigo. Te dije en las buenas y en las malas y me voy a preocupar por ti, aunque no me lo digas, además, todo el mundo tiene problemas ¿Y cuál me has dado tú? Ninguno, solo me has dado felicidad.
―Por eso, quiero que seas feliz a mi lado el tiempo que me quede, no que vivas preocupado.
―Soy muy feliz contigo, preciosa, y no hablemos de tiempo, porque lo que dure, habrá valido la pena.
―¿Y si me voy y te dejo solo, sufriendo?
―Si te vas... me quedará un hermoso recuerdo que jamás olvidaré. Me habrás dado lo que nunca nadie me dio y que hizo cambiar mi vida, me dio una razón para vivir, para encontrarle un sentido a mi vida. Más vale haber estado un tiempo contigo que no haberte conocido nunca.
Sofía dejó caer unas lágrimas por sus mejillas. Fer la abrazó.
―No llores, mi amor, todo saldrá bien. ―Él también tenía mucho miedo, pero no se lo diría.
―¿Y si no es así? ¿Si los exámenes salen malos una vez más?
―Pues, si es así, buscaremos otros medios, algo más se podrá hacer, ya verás.
―¿Y si no?
―¿Si no? Pues habremos vivido la historia de amor más linda y extraña que alguien pudo haber vivido. Un amor desde el alma.
―Tengo tanto miedo, no quiero dejarte solo, no quiero irme.
―No pienses en eso. Vamos un pasito a la vez. Estamos juntos y eso es lo que importa.
Se abrazaron. Se necesitaban tanto. Fer no sabía que pasaría con él si Sofía se iba. No podría resistirlo. Moriría de pena, pero eso solo lo sabía él. Ahora solo quería vivir el presente, estar con Sofía el mayor tiempo posible, no quería que ella sufriera. ¡Eso no! Él daría su vida por hacerla feliz.
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Desde el alma
RomansaSofía es una chica de veinte años universitaria, que se dedica solo a estudiar hasta que un día le descubren una terrible enfermedad y entonces se da cuenta de que su vida ha transcurrido entre estudios y libros y no ha vivido la vida de verdad. Pas...
