Capítulo 81

4 1 0
                                        


―Pero a ti te tiene así algo más, ¿qué es? ―insistió su madre.

―Mamá... creo que me estoy enamorando.

―¿De quién hija?

Dudó un momento, no quiso hablar de Fer.

―¿Te acuerdas de que hace un tiempo te conté que vi a un hombre con unos ojos verdes muy lindos en la playa?

―Sí, lo recuerdo. ¿Lo has vuelto a ver?

―Sí, mamá, lo he vuelto a ver en la playa.

―¿Han hablado? ¿Son amigos?

―No, ¿para qué? ¿tengo futuro?

―No digas eso, Sofía, recuerda, un día a la vez, si estás enamorada de él y él de ti, vive hija, ama con todo tu corazón y con toda tu alma.

―¿Y dejarlo con el sufrimiento de que su chica murió? No, mamá, no puedo ser tan egoísta.

―Sofía, no pienses que vas a morir, piensa en que el tratamiento va a dar resultado y que en un tiempo más, vas a estar bien. ¿Vas a dejar pasar la posibilidad de amar por qué piensas que vas a morir? ¡No hija, no! Vive un día a la vez y si estás enamorada, ama, no dejes pasar el amor, después te vas a arrepentir, y otra cosa, no digas más que el tratamiento no va a resultar o que vas a morir, estás muy negativa, hija, piensa en positivo.

―No me atrevo, mamá, son tantas cosas, no podría disfrutar con una persona si estoy mareada o con náuseas, no quiero un hombre que me tenga que cuidar, no se lo merece. Y cuando pienso así negativamente es que lo siento en la guata mamá y la guata no se equivoca.

―Pues ese sentimiento o pensamiento lo vas a cambiar, vas a hablar de que el tratamiento está resultando y de que vas a vivir, tienes que poner de tu parte también, eres la única que piensa así.

María Elena daría cualquier cosa porque su hija fuera feliz. Daría su vida por ella. Era tan joven para pasar por todo eso. ¿Qué podía hacer? ¿Por qué la vida era tan injusta? Quería revelarse, gritar, correr hasta no poder más, pero tenía que ser fuerte, era la única manera de poder ayudarla un poco.

Sofía llamó a Vania.

―Hola, amiga, ¿cómo te sientes? ―saludó Vania.

―Ahora mejor, amiga. ¿Cómo estás tú?

―Bien, en la tarde voy a salir con Juan Carlos.

―¿Él cómo está?

―Bien, con mucho trabajo y estudios, pero bien. ¿Tú cómo estás?

Desde el almaDonde viven las historias. Descúbrelo ahora