Capítulo 90

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Esteban y Soledad miraron a Fer.

―Yo creo que hay que respetar la decisión que tome Sofía ―comentó Fer―, yo por mi parte la apoyaré en todo lo que ella decida. Siempre.

―Yo también pienso lo mismo ―opinó Esteban―, es un tema muy delicado y la que va a vivir todo eso eres tú, Sofía, por lo tanto, tendrás mi apoyo en la decisión que tomes.

―¿Y tú, Sole?

―Yo también te apoyaré, amiga, en lo que tú decidas, pero sin bajar los brazos, siempre tratando de vivir al máximo, día a día, minuto a minuto.

―Eso es lo que quiero hacer y ahora no puedo porque me siento mal por unos medicamentos que ni siquiera me ayudan. ¿Lo entiendes, mamá? ¿Me apoyarás tú también?

―Quiero que vivas hija ―agregó María Elena con lágrimas en los ojos.

―Es lo que voy a hacer mamá, voy a intentar los próximos dos meses y ahí vemos, pero como dice la Sole, quiero vivir cada segundo de mi vida lo mejor que pueda y voy a ser feliz, mamá, entiéndeme, por favor.

―Sí te entiendo, Sofía, solo que esto es tan fuerte, tan difícil.

―No es fácil, pero es lo que nos tocó y hay que afrontarlo de la mejor manera posible.

―Así es ―intervino Fer―, hay que afrontarlo de la mejor manera, como dice la Sofi, estando todos unidos y apoyándonos, eso es lo principal.

―Así es, ―intervino Adolfo―, entre todos apoyaremos a Sofía en la decisión que ella tome. Ahora... ¿habrá alguna cosita para comer?

Todos rieron al escuchar a Adolfo. No esperaban que dijera eso, pero él lo hizo para suavizar el ambiente, nadie se imaginaba siquiera el dolor que sentía en su corazón.

―Sí, claro que hay alguna cosita, hay carne al jugo con puré.

Tocaron a la puerta, Adolfo fue a abrir, era Claudia con Pablo.

―Llueve fuerte ―comentó Claudia.

―Pasen, voy a servir la cena ―invitó María Elena.

Soledad fue a la cocina con María Elena acompañada de Nalia. Cuando tuvieron todo listo, pasaron a la mesa.

―Sofi, te voy a servir poquito.

―Bueno, mamá.

Cenaron conversando de cosas triviales como que llovía fuerte, había truenos, el frío, recordaron el verano y las fiestas de fin de año.

―Me perdí muchas cosas ―habló Fer―, pero sobre todo no haber conocido antes a Sofía, si no me hubiese ido ese día a Nueva York...

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