Esteban la abrazó. Luego abrazó a Fer.
―¿Cómo te sientes tú, Sofía?
―Sole, ya lloré, grité y pataleé, pero no voy a pasar lo que me queda de vida encerrada llorando. Este tiempo quiero aprovecharlo viviendo al máximo, siendo feliz día a día y amando a este hombre maravilloso hasta el último de mis días.
―Tú, Fer, ¿cómo estás? ―preguntó Esteban.
―Con pena, mucha pena, pero apoyando a esta mujer maravillosa que tengo a mi lado, apoyándola en todo lo que ella decida, hasta el fin.
―Así es que todos deben estar bien y tranquilos ―pidió Sofía―, nosotros estamos bien, asimilando todo de a poco, pero como dije antes, no voy a pasar el resto de mis días lamentándome, es lo que me tocó vivir y doy gracias porque conocí a este hombre que es mi vida y a quien amo desde el alma.
―Sofía, qué bueno oírte hablar así, tú eres mi cuñada y amiga, no mi paciente y me cuesta mucho decirte algo, solo te diré que puedes contar conmigo cuando quieras y para lo que quieras. Siempre estaré para ti.
―Sé que es así, cuñis, y te lo agradezco; el poder hablar contigo me ayuda, no sabes cuánto.
―Qué bueno poder hacer algo que te ayude, cuñis, te quiero mucho y siempre te apoyaré.
―Yo también te quiero mucho, Sole ―expresó Sofía.
―Bueno, princesita, sabes que yo también te apoyaré en las decisiones que tomes, siempre estaré contigo y con Fer para lo que necesiten.
―Gracias, amigo ―intervino Fer―, eso es lo que necesitamos, apoyo para las decisiones que Sofía quiera tomar.
―Siempre respetaremos sus decisiones ―exclamó Soledad.
―Muchas gracias ―agradeció Sofía―, y quiero pedirles algo... que cuando yo no esté, no dejen solo a Fer.
―Preciosa, dijimos que viviríamos un día a la vez, que no nos adelantaríamos.
―Lo sé, amor, pero tenía que pedírselos.
―Nunca lo dejaremos solo si eso te tranquiliza, Sofia, es mi mejor amigo, ¿cómo podría abandonarlo? ―expresó Esteban.
―Y es mi hermano, cuñis, tampoco lo dejaré solo, jamás.
―Lo sé, pero quiero que lo ayuden a que vuelva a ser feliz, que pueda formar una familia...
―Sofía ―habló Fer en tono serio―, en este momento estoy contigo, no quiero nada con nadie y no vuelvas a tocar ese tema, eso no.
―Es que no quiero que estés triste, o que te encierres, o... no sé. Quiero que seas feliz.
ESTÁS LEYENDO
Desde el alma
RomanceSofía es una chica de veinte años universitaria, que se dedica solo a estudiar hasta que un día le descubren una terrible enfermedad y entonces se da cuenta de que su vida ha transcurrido entre estudios y libros y no ha vivido la vida de verdad. Pas...
