―¿Qué te pasa, Isabel? Estás pálida ―dijo su madre.
―Nada, mamá ―contestó nerviosa, Isabel, pero en ese momento le dieron unas náuseas muy fuertes y corrió al baño a vomitar y luego le dio un mareo y cerrando los ojos se afirmó del lavamanos.
Su madre que la había seguido quedó estupefacta.
―¡Isabel! ¿Me vas a decir lo que te pasa? ¿Estás embarazada?
Isabel rompió a llorar. En ese momento llegó el padre al lado de ellas.
―¿Se puede saber qué son esos gritos? ¿Y tú por qué lloras? ¿Pasa algo?
Isabel y su madre guardaron silencio.
―¡¿Me van a decir lo que sucede?! ―gritó el padre.
―Hija, ¿qué pasa? ―preguntó la madre.
―Estoy... estoy embarazada ―contó Isabel, con un hilo de voz.
―¡¿Qué estás diciendo?! ―gritó aún más su padre― ¡Te dije que te cuidaras, que nosotros no cuidaríamos un hijo si lo tenías, te lo dije muchas veces y ahora sales con esto!
El padre estaba furioso
―Isabel... ―susurró su madre.
―¿Quién es el padre? ¿Cómo se llama y qué hace?
―Se llama Juan Carlos y estudia medicina, está en el último año, es decir le falta un semestre.
―Quiero hablar con él, tráelo a casa ¿me oíste?
―Sí, papá, hablaré con él.
―Y ahora vete a tu cuarto y no salgas, no quiero verte.
Isabel subió a su cuarto y el padre se fue al suyo, dejando sola a la madre.
Isabel pensaba en cómo lo haría para que Juan Carlos fuera a hablar con su padre y se hiciera cargo de ese hijo. De seguro no iba a querer, pero tendría que buscar la forma de convencerlo.
¿Y si le decía que corría peligro la vida de ella y la de su hijo? Pero tendría que mostrarle algún certificado y ¿dónde lo conseguiría? Tendría que pensar rápido.
El domingo transcurrió sin ninguna novedad. Sofía descansó y durmió, no quería salir, se sentía débil y cansada. También tenía miedo, al día siguiente el doctor le daría las indicaciones para su primera quimio y, aunque habían logrado un buen resultado con la leucoféresis, aún tenía muchas células cancerosas en su cuerpo. Almorzó con sus padres, ayudó a su mamá a limpiar y ordenar la cocina y luego salió al jardín; se tiró en su lugar favorito, esa hamaca que siempre la recibía cuando estaba confundida, triste o feliz.
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Desde el alma
CintaSofía es una chica de veinte años universitaria, que se dedica solo a estudiar hasta que un día le descubren una terrible enfermedad y entonces se da cuenta de que su vida ha transcurrido entre estudios y libros y no ha vivido la vida de verdad. Pas...
