Capítulo 15

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―Hola, María Cristina, ¿cómo estás? ―saludó Nalia a la recién llegada.

―Hola, Nalia, estamos bien, ¿ustedes cómo han estado?

―Bien, la Claudia está en su cuarto.

Claudia bajó en ese momento y saludó a su futura suegra.

―Hola, mi niña. ¿Has visto ya a la Coordinadora de Bodas?

―Tengo una, tía, tenemos que ir a verla mañana a las diez.

―Ah, qué bien.

―Y el sábado en la mañana tengo que ir a ver el vestido.

―Yo no tengo problema, ¿a qué hora hay que ir? ―preguntó María Cristina.

―A las diez.

―Sí, Claudia, yo puedo ir a esa hora ―aceptó María Cristina.

―Yo también puedo a esa hora, hija ―indicó Nalia.

―Solo me queda preguntarle a la Sole, hoy la voy a llamar.

Se encontraban en el jardín; Claudia sirvió café para las tres.

―Lo bueno es que la coordinadora hace todo y tú no tendrás que preocuparte por nada ―exclamó María Cristina.

―Eso es lo bueno, que los novios no hacen nada, él se preocupa de su traje y la novia solo ve lo del vestido ―agregó Nalia.

―Es lo mejor hacerlo a través de una coordinadora ―opinó María Cristina.

―Sí, tía, si se preocupan hasta de la decoración ―agregó Claudia.

―Así se quitan un gran peso de encima ―añadió Nalia.

Más tarde, Claudia llamó a Soledad.

―Hola, Claudia, ¿cómo estás?

―Bien, cuñis, quería preguntarte si el sábado a las diez me puedes acompañar a ver el vestido.

―Claro que sí, cuñis, no hay problema, a las diez.

―Te pasamos a buscar, así vamos todas juntas.

―Bueno, me parece bien.

―Gracias, Sole.

―Gracias a ti, por considerarme en algo tan importante para ti.

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