Capítulo 53

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―Gustavo, no todas las mujeres son así, encontrarás una mujer que te merezca, pero no dediques todo tu tiempo al trabajo, date tiempo para vivir, para disfrutar, para amar de nuevo. Lo material, el dinero, tener todo lo que quieres, no es lo más importante. Lo importante es lo que sientes en el corazón, momentos con tu pareja cuando la encuentres. La vida se hace de momentos, algunos buenos otros no tanto, pero disfrutar o sufrir cada momento juntos. Quizá dedicaste mucho tiempo al trabajo, Gustavo, y la dejaste un poco sola. ¿Puede ser?

―También lo he pensado, yo trabajaba y la dejaba tranquila, no la molestaba, ella hacía lo que quería.

―Y ese es el problema, tu vida la dedicaste al trabajo y ella casi no te veía. No la justifico, para nada, yo pienso que hay que ir con la verdad por delante siempre, pero esto tómalo como un aprendizaje para que no lo vuelvas a hacer. La próxima vez haz las cosas diferentes, amigo, tú tienes derecho a ser feliz.

―¿Y tú? ¿Qué vas a hacer?

―¿Con qué?

―Con la chica esa.

―Nada. A mí me pasó algo parecido a lo tuyo. También la encontré en la cama con su pareja. La diferencia es que yo no la amo, era solo atracción física. Lo que me dolió fue su mentira, tenía pareja y nunca me lo dijo, nos engañaba a los dos, por eso quiero el ADN, aunque sé que no es mío, prefiero estar seguro. Su pareja vino a verme y él me lo propuso, se nota que es un buen hombre. La escuchó decir a una amiga que diría que el bebé es mío porque yo soy mejor partido que él.

―Sí, esa mujer sí que es descarada.

―Es una descarada, sí, por eso quiero el examen, aunque siempre me cuidé; sé que no es mío.

―Ojalá que no, si no la tendrías toda tu vida presente.

―No quiero, no quiero verla, yo nunca le mentí ni le prometí nada. Se supone que era sin mentiras.

―Tú también tienes derecho a ser feliz ―dijo Gustavo―, entre tanto viaje lo único que has podido tener son aventuras para pasar el momento, pero ahora que te vas a Chile debieras tener una pareja estable, darle una oportunidad al amor también.

―Así es, nunca me he enamorado, siempre tuve aventuras con chicas que estaban ahí esperando un regalo, cosas materiales, pero amor... no. Y de pronto llega el momento en el que te das cuenta de que tú eres el responsable de la vida que quieres vivir, con quién y cómo quieres estar, te das cuenta dónde quieres ir, te das cuenta de que todos estos años has vivido una farsa y yo me cansé.

―Entonces ahora que ya sabes lo que quieres y lo que no, debes darle una oportunidad al amor, como me dijiste a mí, tú también debes hacerlo, Fer. No todo en la vida es aventura.

―Lo sé, pero no buscaré nada, llegará en el momento preciso y daré mi vida por ese amor, Gustavo.

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