Rompiendo "traumas"

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Llevaban 3 semanas como novios oficiales. Las salidas eran limitadas por Don Hermes, y todavía no hacían el amor, algo por lo que Armando estaba ansioso por hacer pero Betty temerosa.

Betty estaba en su oficina hablando con Aura Maria de sus temores, en ese momento está por entrar Armando, pero al mejor modo Berta chismosa, se queda detrás de la puerta al escuchar su nombre.

-Pero mija, cuál es el real miedo hacia Don Armando?- "me tiene miedo?" Se pregunta Armando.

-Es que no es hacia él, es hacia la situación en sí, yo lo perdoné, pero esa carta...Aura María, esa carta me dieron ganas de matarme, de suicidarme.- le confiesa con los ojos cristalizados. Armando está con el corazón roto, no sabía eso, ni siquiera lo había leído, si ella hacia eso él se moría...

Aura Maria suelta un ruido de sorpresa y se tapa la boca. Betty prosiguió.

-Esa carta, la he tratado de borrar de todas las maneras, pero me arruinó en todo...en autoestima principalmente, o sea, besos horrorosos? Para mí eran hermosos. Hacer el horror? Para mí había sido el acto de amor más dulce de mí vida. Que arruiné la reputación con el portero? Me dí cuenta como me veía, pero no sabía que sería tan importante...por eso, me he negado de ir al apartamento de Don Armando, imagínese que lo avergüence, me muero...y sobre tener relaciones tengo pánico, porque no tengo experiencia, no sé cómo hacerlo, no sé si sienta asco cuando me haga suya...lo único que he podido borrar de mi mente es lo de los besos horrorosos, porque Don Armando se nota apasionado y que le gustan mis besos...pero el resto...el resto sigue siendo un trauma...- suspira pensativa.

Armando maldijo por lo bajo, esa carta la odiaba, le había arruinado la vida suya y la de su mujer. Ahora comprendía por qué siempre ponía excusas sobre ir al apartamento, donde también harían el amor. Pero eso no seguiría así, no señor, él haría que supere sus traumas y que se dé cuenta de cuánto la ama.

Se dirige a su oficina y llama a la casa de sus suegros, donde por suerte responde Doña Julia y le explica que esa noche saldría con Betty, pero que a Hermes le dirían que tenían un coctel, corta y llama a su apartamento. Ahí le atiende la mucama y le dice que arregle una linda cena, que sea carne de cordero con arroz y distintas ensaladas, sabía que eso le gustaba a ella, y obvio con el típico jugo de mora. Corta.

Se arregla bien y va a la oficina de Betty, ve su reloj y ya son las 6 pm, ya podrían salir. Entra por la puerta de la sala de juntas y la ve pensativa, ya no está Aura María, pero ella se ve pensativa y con los ojos enturbiados, como si recordase o pensase cosas que no le gustan. Eso lo iba a cambiar ¡YA!. Se acerca y le besa la mejilla, tomándola por sorpresa porque estaba tan sumida en sus pensamientos que no lo vió ni escuchó.

-Hola mi amor, en qué tanto piensas?- le preguntó Armando mientras se apoyaba en el escritorio del lado de ella, quedando muy juntos.

-Ehh, nada Don Armando...-

-Ya...mire, llamé a su casa y me atendió su mamá, le dije que saldríamos y a tu papá le diría que íbamos a un coctel de negocios.- le explicó mientras acariciaba sus manos.

-Bu...bueno don Armando, pero qué haremos realmente?- dijo nerviosa.

-Vamos a mi apartamento, pasar tiempo juntos, no sé, estar juntitos...- dijo expectante a lo que dice.

-Pero...no será mejor ir a un...restaurante? No sé, sé que no le gusta exhibirme en público pero- es interrumpida por un besazo de Armando.

-Shh, no es así, no es así...quiero que todo el mundo sepa que eres mi mujer, que soy tuyo, quiero que me escuches bien cuando te digo esto- con voz profunda, acariciando su mejilla con el dorso de los dedos, mientras ella aún trataba de recuperar el aliento tras el beso sorpresivo—. No hay un solo día en que no me arrepienta de esa carta. No la escribí yo, pero la leí y me reí. Fui un cobarde. Y si pudiera viajar en el tiempo, lo primero que haría sería romperla y abrazarte tan fuerte que jamás se te ocurriera pensar que no vales todo para mí.

Betty lo miró, temblorosa. Sus ojos se llenaron de lágrimas, pero no eran de tristeza esta vez. Era una mezcla confusa de alivio, de dolor viejo y de un amor que se negaba a apagarse.

—Es que no sé cómo dejar de tener miedo... —susurró con la voz quebrada—. Me siento pequeña al lado tuyo. Inexperta. Rota. Y tú eres tan... tú.

—¿Yo? —preguntó con una media sonrisa triste—. Yo soy un imbécil que está loco por ti. Que se despierta pensando en tu risa, y que se duerme con la necesidad de tenerte cerca. Mira —tomó sus manos entre las suyas—, no vamos a hacer nada que tú no quieras. No me importa esperar. Lo único que quiero es reconstruir lo que rompí. Que te mires al espejo y veas lo que yo veo cuando te miro... mi amor, mi compañera, la mujer más fuerte y hermosa que he conocido.

Ella bajó la mirada, respiró hondo, y murmuró:

—¿Y si no puedo? ¿Y si nunca supero ese miedo?

Armando le levantó el mentón suavemente para que lo mirara a los ojos.

—Entonces no lo superas. Pero igual me tienes. Porque yo no te quiero solo para una noche. Te quiero para toda una vida, Beatriz Aurora Pinzón Solano.

A Betty se le escapó un sollozo, y él la abrazó con ternura. Ningún movimiento era sexual. Era un refugio. Un hogar.

—Te quiero, Betty. No por cómo besas. No por tu cuerpo. No por tu experiencia. Te quiero por cómo amas. Por cómo te entregas. Y si me dejas, quiero enseñarte que se puede hacer el amor... con respeto, con paciencia, y con todo el amor que me cabe en este pecho.

Ella asintió apenas. Se sintió segura entre sus brazos. Pequeña, sí... pero por primera vez, no menos. Solo contenida. Amada.

—¿Nos vamos? —le preguntó él, limpiándole una lágrima con el pulgar.

—Sí —respondió, con una sonrisa tímida—. Pero... ¿puedes prometerme una cosa?

—Lo que sea.

—Que esta noche... solo estemos tú y yo. Sin presiones. Sin miedos. Solo nosotros.

Él sonrió, y por primera vez en semanas, se le iluminó el rostro.

—Solo tú y yo. Te lo prometo.

Y salieron tomados de la mano. No era una simple cita. Era el inicio de una reconstrucción. De un amor que renacía, no desde las cenizas, sino desde el valor de sanar juntos.

FIN

𝓞𝓷𝓮 𝓢𝓱𝓸𝓽𝓼 𝓐𝓻𝓶𝓮𝓽𝓽𝔂Donde viven las historias. Descúbrelo ahora