Mientras intento retener a Beatriz, siento que una parte de mi alma quedó atrapada en esa habitación, junto con todo lo que fuimos.
¿Cómo pude mentirle así?
¿Cómo tuve el valor —o la cobardía— de decirle que habría preferido quedarme con Marcela?
Cada palabra que pronuncié fue una daga que se hundió en el corazón de la única mujer que me ha amado de verdad.
Mi reina.
Mi vida.
No merezco nada… ni siquiera el amor de mi hija.
Y mientras le digo a Betty que puede pasar por encima de mí, la veo quebrarse.
Su rostro, antes endurecido por la furia, empieza a transformarse.
Las facciones se le tensan, los labios le tiemblan… hasta que, finalmente, se derrumba.
El llanto la desarma por completo.
Y en ese instante, todo lo que destruyó mi orgullo cae con ella.
Me acerco apresuradamente e intento abrir la puerta del piloto, pero está cerrada. Tiro del picaporte una y otra vez, desesperado, pero no cede.
—Mi amor… por favor, ábreme la puerta —le suplico con la voz quebrada.
Del otro lado, ella no se mueve.
Puedo verla a través del vidrio empañado, con las manos aferradas al volante y la mirada perdida en algún punto que no alcanzo a descifrar.
Sus hombros tiemblan. No sé si de rabia o de dolor. Tal vez de ambas cosas.
Golpeo suavemente la ventanilla, intentando no asustarla.
—Beatriz… por favor, escúchame. No quise decir eso, te lo juro.
Pero ni una palabra la conmueve.
El silencio entre nosotros pesa más que cualquier grito.
Y entonces entiendo que no hay cerradura más imposible de abrir que la del corazón al que uno mismo le echó llave.
Sus manos aprietan el volante con tanta fuerza que los nudillos se le ponen blancos. De pronto, levanta la cabeza y su rostro se llena de lágrimas.
—¿Por qué me dijiste eso, Armando? —su voz se quiebra, ahogada en sollozos—. ¿Por qué?
—Beatriz, por favor, escúchame…
—¡No! —grita, golpeando el volante—. ¡Yo pensé que eras feliz conmigo! ¡Pensé que todo lo que vivimos valía la pena!
Cada palabra me atraviesa como una bala.
Quiero decirle que sí, que lo fue, que lo sigue siendo, pero la garganta se me cierra.
Ella continúa llorando, desesperada, como si de pronto se le desmoronara todo lo que creía cierto.
—Y ahora resulta que habrías preferido quedarte con Marcela… —dice entre sollozos, mirándome con una mezcla de rabia y tristeza—. ¿Eso piensas cuando me miras? ¿Eso sientes cuando duermes a mi lado?
No sé qué decir.
El dolor me paraliza.
La veo romperse frente a mí, y me odio. Me odio por haber provocado ese llanto, por haber hecho creer a la mujer que amo que no fue suficiente.
—Beatriz… —susurro con la voz hecha pedazos—. No digas eso, por favor… tú fuiste lo mejor de mi vida.
Pero mis palabras ya no alcanzan.
Ella baja la mirada, hundida en un mar de lágrimas, y yo me quedo afuera, golpeando un vidrio que ya no separa cuerpos, sino corazones rotos.
Ella no me mira.
El llanto se vuelve un murmullo ahogado, un sonido que me parte el alma. Golpea el volante una vez más y luego se cubre el rostro con ambas manos, como si quisiera desaparecer, como si borrar las lágrimas pudiera borrar también el dolor.
—No me hables más, Armando… —susurra, temblando—. No puedo escucharte sin sentir que todo lo que viví fue una mentira.
—Beatriz, por favor… —mi voz se apaga antes de llegar a ella.
Su respiración se agita. La veo cerrar los ojos con fuerza, tomar aire y girar la llave del auto.
El motor ruge, como si también gritara.
—¡Betty, no! —golpeo la ventanilla con el puño, desesperado—. ¡No te vayas así!
Pero no me escucha.
Sus ojos están llenos de lágrimas, y aun así, logra mirarme una última vez. Una mirada que lo dice todo: amor, decepción, cansancio… y una despedida silenciosa.
El auto comienza a moverse.
Doy un paso atrás, sin fuerzas, sintiendo cómo el mundo se me escapa con ella.
La veo alejarse, la luz de los faros se pierde en la oscuridad, y con cada metro que avanza, algo dentro de mí muere también.
Me quedo solo en medio de la calle, con el corazón hecho trizas, con la culpa pesándome en el pecho como una piedra.
El viento sopla frío, y en él escucho su voz, su risa, su amor… todo lo que destruí por orgullo.
Y entonces lo entiendo, demasiado tarde: no hay castigo más cruel que ver marcharse a quien solo quería quedarse.
No sé cuánto tiempo paso ahí, quieto, mirando la calle vacía por donde se fue.
El sonido del motor se apaga en la distancia, pero el eco de su voz sigue resonando dentro de mí.
No puedo moverme. No puedo pensar. Solo siento ese vacío, ese hueco inmenso que deja su ausencia.
Camino sin rumbo, con las manos temblando, hasta llegar a casa.
La abro despacio, como si el silencio pudiera romperse con un simple movimiento.
Todo está igual… pero nada lo está.
El aroma a su perfume todavía flota en el aire.
Su abrigo cuelga del perchero.
La taza de café que dejó a medio tomar esta mañana sigue en la mesa.
Y esa simple imagen me destroza.
Me dejo caer en el sofá, con la cabeza entre las manos.
El nudo en la garganta me impide respirar.
No hay lágrimas suficientes para limpiar lo que hice.
—Beatriz… —susurro en la oscuridad—. Perdóname… por favor…
Pero nadie responde.
Solo el tic tac del reloj, marcando el tiempo que pasa sin ella.
Levanto la vista y la veo en todas partes: en las fotos, en los pequeños desórdenes al que yo soy adicto, en la ternura con la que doblaba mi ropa.
Cada detalle es un recordatorio cruel de todo lo que tuve… y dejé escapar.
Entonces lo entiendo: no es solo que se haya ido.
Es que se llevó consigo la única parte de mí que aún tenía sentido.
Y mientras la noche cae, me quedo ahí, con la culpa latiendo más fuerte que el corazón, deseando poder retroceder el tiempo… solo para no perderla así.
Entonces, juro en silencio: haré lo que sea para recuperarla.
Aunque me tome toda la vida.
Aunque ella ya no crea en mí.
Porque si algo aprendí esta noche, es que el amor verdadero no se destruye… solo se esconde, esperando que el corazón tenga el valor de buscarlo otra vez.
FIN
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𝓞𝓷𝓮 𝓢𝓱𝓸𝓽𝓼 𝓐𝓻𝓶𝓮𝓽𝓽𝔂
FanficAcá veran historias cortas de 1 solo capítulo en base a Armetty. Solo habrán historias sobre ellos (Camila puede que también) y nadie más. ✨Tu estabilidad emocional está asegurada acá. Habrán advertencias cuando haya algún capítulo fuerte. 💥No infi...
