Armando se acercó al baño con pasos tranquilos, sin imaginar lo que estaba por encontrar del otro lado.
—Mi nena linda, ¿Te falta mucho? —preguntó con dulzura, apoyando la mano en la puerta.
Pero la respuesta no fue lo que esperaba. Escuchó su voz temblorosa, ahogada en un llanto que rompía cualquier intento de calma:
—Papi... entra…
El corazón le dio un vuelco. Abrió la puerta sin pensarlo dos veces.
Allí, sentada en el suelo frío, con los brazos rodeando sus rodillas y la cabeza gacha, estaba su hija. Su princesa. Su niña. A quien le cambió los pañales, la que había visto dar sus primeros pasos, la que alguna vez le pidió que le revisara los monstruos debajo de la cama. Y ahora estaba ahí, llorando como si el alma se le fuera por los ojos.
—¿Qué pasa? ¿Qué te sucede, mi niña? —preguntó con la voz llena de angustia, arrodillándose de inmediato para abrazarla.
Ella se le hundió en el pecho, como si ese fuera el único lugar seguro en el mundo.
—Papi... perdón... no quiero vivir más… —susurró entre lágrimas.
Fue como si el tiempo se detuviera.
Armando sintió cómo se le rompía el corazón en mil pedazos. El aire le faltó. Era un dolor que no podía compararse con nada. La vida de su hija… la vida que él y Beatriz trajeron al mundo con tanto amor, ya no era deseada por ella. Y eso lo devastaba.
—Mi amor… —susurró, con la voz quebrada mientras la acunaba como cuando era chiquita—. No digas eso… no digas eso, por favor… Tú eres mi sol, mi alegría, mi razón de vivir. Tú y tu madre son mi vida entera, y si una de ustedes me falta… yo me muero.
Ella sollozaba sin poder hablar, escondida en su pecho.
—Vamos a salir de esto, te lo prometo. Vamos a buscar ayuda, mi niña. No estás sola. Estoy aquí. Estoy contigo, siempre. No me sueltes, ¿sí? No me sueltes… —le susurró una y otra vez, acariciándole el cabello.
En ese instante, se abrió la puerta del baño. Betty, que los buscaba, escuchó sollozos del baño y sin dudarlo, entró. Con el rostro alarmado, se acercó al ver la escena. Al ver a su hija llorando en brazos de Armando, palideció.
—¿Qué pasó? ¿Qué tiene? —preguntó con la voz rota, cayendo de rodillas junto a ellos.
—Dice que no quiere vivir, mi vida… —dijo él sin poder contener más el llanto, con la voz casi inaudible.
Beatriz sintió que el mundo se desmoronaba bajo sus pies. Tomó la mano de su hija con desesperación, llorando también.
—Amor, no… no, por favor… tú no sabes cuánto te amamos… no sabes cuánto vales… No estás sola, mi vida… no lo estás —dijo con la voz temblorosa, besándole la frente.
Y así, los tres, en el suelo del baño, abrazados entre lágrimas, formaron un círculo de amor y desesperación. Pero también de fuerza. Porque en medio del dolor, los lazos más profundos se tejían. Y aunque la oscuridad los envolviera, ellos iban a luchar por la luz.
***
Esa noche no durmieron. El reloj avanzaba lento mientras los tres permanecían en la habitación, acurrucados en la cama matrimonial. Armando abrazaba a Betty, y entre los dos sostenían a su hija, como si fuera una porcelana a punto de romperse. Nadie hablaba demasiado. No hacía falta. El silencio lo decía todo.
Cuando el sol comenzó a asomar por la ventana, Armando fue el primero en levantarse. Caminó hasta la cocina y preparó un café, pero no podía dejar de temblar. Con el celular en mano, marcó el número de un viejo amigo, psicólogo infantil y juvenil. No titubeó.
ESTÁS LEYENDO
𝓞𝓷𝓮 𝓢𝓱𝓸𝓽𝓼 𝓐𝓻𝓶𝓮𝓽𝓽𝔂
FanfictionAcá veran historias cortas de 1 solo capítulo en base a Armetty. Solo habrán historias sobre ellos (Camila puede que también) y nadie más. ✨Tu estabilidad emocional está asegurada acá. Habrán advertencias cuando haya algún capítulo fuerte. 💥No infi...
