Llegada inesperada

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-Ay amor, estoy cansadísima, yo creo que me faltó una horita más de sueño...- dijo con agotamiento y risueña.

-Sí, yo también...- dijo Armando mientras revisaba la carpeta.

Betty deja la carpeta de lado y le dice coqueta

-Mmm, es que tú estuviste muy picarón anoche- le dijo riéndose, recordando la noche de amor y pasión que los tuvo hasta altas horas despiertos.

-¿Ah, si? Pues yo recuerdo a otra que estuvo muy picarona...- deja la carpeta en el escritorio y se fue acercando despacio a su mujer, como un gato viendo a su presa

-No, tu más- dijo mientras reía al ver que Armando se acercaba con intensiones de cosquillas.

-Y me parece que la doctora se está poniendo picarona ¡otra vez!- puso las manos en su cuerpo haciéndole cosquillas. Ella rió y Armando la levantó del asiento, la agarró de la cintura y acercó su boca a la de ella, mientras la recostaba en el escritorio-. Es que mira que no me canso...

Cortando toda distancia disponible propinandole un buen beso a Betty. De a poco, el beso pasó de ser dulce, al de la pasión... Pero como nada es perfecto en esta vida fueron interrumpidos por una visita inesperada.

-¡Regresé!- entró como si el mundo la estuviera extrañando y esperando su llegada.

Pero se quedó de piedra al verlos, no esperaba que después de tanto tiempo siguieran igual o más de enamorados.

Ellos al escucharla se separaron y Armando alzó a Betty, levantándola del escritorio, tratando de arreglar el labial de Betty, mientras ella trataba de quitárselo a él.

-Ay por Dios... Hola Marcela, cuánto tiempo- dijo muy correcto, muy formal.

-Disculpe, doña Marcela por haber tenido que ver ésto- pero tampoco era tanto el arrepentimiento, Betty en el fondo se sintió victoriosa, porque ella en su momento los vió así a ellos, pero ahora era ella quien estaba en sus brazos con tiempo de matrimonio.

Marcela no salía de su shock, no podía creerlo, ni entenderlo. Armando, en su momento, jamás la trató como estaba que la estaba tratando en tan solo unos segundos, jamás la trató de arreglar, nunca la trató con esa dulzura, nada quedaba del Armando que ella conocía.

Salió de sus pensamientos cuando entraron unas personas que ella no conocía.

Fueron presentados. El Fashion Group, representado por Gabriela Garza y Kenneth Johnson, y Marcela Valencia, gerente de los puntos de ventas radicada en Palm Beach, Miami, desde hace tiempo, se encargaba del punto de venta de allá.

Los del Fashion notificaron las nuevas noticias y empezaron a trabajar para solucionarlo. Pero Marcela estaba desconcertada.

En la hora y media que estuvieron reunidos en presidencia, pudo presenciar las fotos de matrimonio, e identificó varias donde había una beba, con un Armando sonriente, que le llamó bastante la atención, porque Armando nunca tuvo intenciones de ser padre.

En la hora y media que estuvieron reunidos en presidencia, pudo presenciar las fotos de matrimonio, e identificó varias donde había una beba, con un Armando sonriente, que le llamó bastante la atención, porque Armando nunca tuvo intenciones de ser...

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