Armando y Betty llevaban días caminando con una sensación agridulce instalada en el pecho, como una punzada que no llegaba a convertirse en dolor abierto pero tampoco les permitía respirar del todo tranquilos. Cada mañana, al salir hacia la oficina, sabían que su hija estaba aprendiendo a caminar sin ellos; que mientras firmaban documentos o atendían reuniones, Camila daba pasos inciertos, vacilantes, milagrosos. Les dolía perderse esos instantes diminutos y trascendentales a la vez, porque entendían —con una lucidez que quemaba— que la infancia no espera a nadie. Cada avance era irrepetible. Cada caída, cada risa, cada intento torpe de equilibrio era un fragmento de historia que no volvería a repetirse jamás.
No habían querido llenar la casa de prohibiciones ni de advertencias anticipadas. Camila recorría el apartamento con su andador como si fuera una exploradora en territorio virgen, descubriendo el mundo a la altura exacta de sus manos pequeñas. Tocaba las paredes, golpeaba muebles, arrastraba objetos con la solemnidad de quien cree estar conquistando algo inmenso. Y ellos la dejaban. Que explorara. Que ensuciara. Que marcara si hacía falta. Deseaban que su hogar no fuera una vitrina impecable, sino un espacio vivo, atravesado por la memoria de su hija: rayones en la pintura, huellas diminutas en los vidrios, juguetes desperdigados como constelaciones domésticas. Querían que las paredes hablaran algún día de esa etapa en la que Camila estaba aprendiendo a sostenerse sobre sus propias piernas.
Los fines de semana, armados con agua, jabón y trapos viejos, limpiaban las marcas con una especie de ritual silencioso. No lo hacían desde el fastidio, sino desde una ternura casi reverente. Betty se arremangaba la blusa sin perder la sonrisa, y Armando bromeaba diciendo que en Ecomoda jamás lo habían preparado para ejercer de "restaurador de paredes familiares". Entre risas borraban los rastros del crecimiento... sabiendo perfectamente que el lunes volverían a aparecer. Era su forma íntima de constatar que el tiempo avanzaba y que su hija estaba creciendo dentro de esas paredes que también crecían con ella.
Para don Hermes, sin embargo, aquella lógica resultaba desconcertante, casi inquietante. Él y Julia cuidaban a Camila durante las jornadas laborales, y aunque el amor que sentía por su nieta era profundo e incuestionable, no lograba comprender esa manera de criar que parecía tan laxa a sus ojos. En su concepción del mundo, los niños debían aprender límites desde el inicio, como quien aprende a pronunciar su propio nombre. Orden. Respeto. Disciplina. Tres palabras que para él no eran negociables, sino pilares inamovibles.
Se esforzaba por no intervenir más de la cuenta, por recordarse que no era su turno de imponer normas sino de acompañar decisiones ajenas. Se repetía, casi como un mantra, que los padres eran Armando y Betty. Pero había momentos en que esa contención se le volvía un peso insoportable, como si cada risa desbordada de Camila fuera una señal de permisividad futura.
Esa tarde, la niña avanzaba con entusiasmo renovado en su andador, empujándolo contra todo lo que encontraba a su paso. Reía sola, celebrando su recién descubierta autonomía, sin medir distancias ni prever consecuencias. El mundo era amplio, brillante y absolutamente suyo.
Hasta que, en uno de esos impulsos torpes, pasó por encima del pie de su abuelo.
—¡Camila!
El grito no fue un sobresalto espontáneo. Fue seco, afilado, impregnado de autoridad. Sonó como una orden que cortó el aire de la sala.
La niña quedó inmóvil. Sus manos se aferraron al borde del andador y sus ojos enormes buscaron una referencia conocida en el rostro de Hermes.
—¿Qué le he dicho yo? Mire por dónde va. No sea imprudente —continuó él, con el ceño fruncido y la mandíbula rígida.
Camila no comprendía las palabras, pero entendía el tono. Entendía que algo se había roto en la atmósfera. Sus ojos buscaron el gesto suave que tantas veces encontraba en su abuelo. No lo hallaron.
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𝓞𝓷𝓮 𝓢𝓱𝓸𝓽𝓼 𝓐𝓻𝓶𝓮𝓽𝓽𝔂
FanfictionAcá veran historias cortas de 1 solo capítulo en base a Armetty. Solo habrán historias sobre ellos (Camila puede que también) y nadie más. ✨Tu estabilidad emocional está asegurada acá. Habrán advertencias cuando haya algún capítulo fuerte. 💥No infi...
