La lluvia golpeaba con fuerza los ventanales del apartamento, anunciando una tormenta inesperada. El cielo se iluminaba de vez en cuando con relámpagos, y los truenos hacían vibrar el aire. Desde la habitación de su hija, se escuchó un pequeño sollozo.
-¡Papá! ¡Mamá! -la vocecita temblorosa rompió el silencio.
Betty dejó el libro que leía sobre su regazo y miró a Armando, que ya se había incorporado en la cama.
-Otra vez -murmuró ella, con ternura pero también con la culpa apretándole el pecho.
-Yo voy -dijo Armando con suavidad, poniéndose de pie.
Cuando llegó a la habitación, la vio sentada en la cama, abrazando su peluche, con los ojitos húmedos y la sábana apretada contra la barbilla.
-Papito, tengo miedo... -susurró, extendiendo los bracitos hacia él.
Armando no lo pensó dos veces. Se agachó y la alzó, sintiendo cómo se le aferraba al cuello, como si el sonido de la tormenta pudiera llevársela. Le acarició el cabello con ternura y la sostuvo fuerte.
-Tranquila, mi vida... Estoy aquí. Es solo la lluvia. Tú estás segura -dijo, mientras le daba un beso en la frente.
Pero al sentirla temblar, sintió algo en el pecho. No podía dejarla sola. No esta vez. Caminó de vuelta con ella en brazos.
-¿Armando? -Betty alzó la mirada al verlo entrar con la niña-. ¿Qué haces? Dijimos que ya era momento de que durmiera sola. Así nos lo dijo el pediatra.
-Betty... no puedo. Mira cómo está. Está asustada, no para de temblar -respondió él con voz baja, tratando de no despertar más a la niña-. Yo sé que no es lo que acordamos, pero no me nace dejarla allá. No esta noche.
Betty lo miró con duda. También la miró a ella, con su carita hundida en el pecho de su papá. Quiso ser firme. Pensó en lo que les habían aconsejado. Pero entonces vio los ojitos ya cerrándose, seguros, protegidos... y su corazón se rindió.
-Bueno... pero solo esta noche, ¿sí? -cedió con una sonrisa suave-. Mañana lo volvemos a intentar.
Armando asintió, agradecido, y se metió en la cama con la niña en medio. Betty también la abrazó por detrás, acariciándole el cabello.
-Gracias, mami -susurró la pequeña, ya quedándose dormida.
Y así, con la tormenta afuera y la calma adentro, los tres se quedaron abrazados. La noche siguió, pero para ellos, el trueno más fuerte fue apenas un eco lejano.
Ya más tarde, cuando la niña dormía profundamente, con su respiración tranquila entre ellos, Armando y Betty se miraron por encima de su cabecita.
-¿Tú crees que estamos malcriándola? -preguntó Betty en un susurro, con una mezcla de duda y ternura en la mirada.
Armando sonrió y le acarició suavemente la mano bajo las sábanas.
-No, Betty. Estamos criándola con amor. Ya habrá tiempo para enseñarle a dormir sola... Pero esta noche necesitaba sentir que estábamos cerca. Y no voy a negarle eso -respondió, con la voz cargada de convicción y dulzura.
Betty suspiró, dejando que su cabeza descansara en la almohada.
-A veces siento que tú eres el más fuerte de los dos.
-No, mi amor -le dijo él, mirándola con cariño-. Yo soy fuerte cuando tú no puedes. Y tú lo eres cuando yo flaqueo. Somos un equipo, ¿recuerdas?
Betty sonrió, cansada pero tranquila.
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𝓞𝓷𝓮 𝓢𝓱𝓸𝓽𝓼 𝓐𝓻𝓶𝓮𝓽𝓽𝔂
FanfictionAcá veran historias cortas de 1 solo capítulo en base a Armetty. Solo habrán historias sobre ellos (Camila puede que también) y nadie más. ✨Tu estabilidad emocional está asegurada acá. Habrán advertencias cuando haya algún capítulo fuerte. 💥No infi...
