Te cuido porque te amo

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Una marca de textiles orgánicos o tecnología ecológica aplicada a la moda, "EcoTex", invita a Ecomoda a una jornada de convivencia en la naturaleza como parte de una propuesta de alianza comercial.

El objetivo es que los ejecutivos y empleados de Ecomoda conozcan de primera mano el proceso sustentable que ofrece esta empresa (plantaciones de algodón, tintes naturales, talleres artesanales, etc.), con la idea de que Ecomoda lo integre a una futura línea de ropa eco-friendly.

En una reserva natural, alejada de la ciudad, con instalaciones básicas pero sin señal de celular.
Se planifican caminatas guiadas por la zona, visita a cultivos, charlas al aire libre y actividades de integración con los empleados de EcoTex.

Mientras avanzaban por el sendero marcado, el grupo se encontró con un pequeño río que debían cruzar pisando unas piedras húmedas. Aunque parecía sencillo, el agua corría con fuerza leve y las piedras resbalaban.

Uno a uno comenzaron a cruzar. Cuando fue el turno de Betty, una de las rocas debajo de su pie se movió inesperadamente.

-¡Betty, cuidado! -alcanzó a decir Armando.

Pero ya era tarde. La mala suerte hizo lo suyo: Betty perdió el equilibrio, resbaló y cayó de lado al río, golpeándose la pierna contra otra roca sumergida. El agua le empapó toda la ropa y, al intentar moverse, soltó un grito de dolor. El pie le sangraba visiblemente.

-¡Mi vida! -gritó Armando, sin pensarlo un segundo. Saltó al agua con todo y zapatos, ignorando el frío y la profundidad, y llegó hasta ella con desesperación.

-¡Shh, tranquila! Ya estoy aquí... -le susurró, sujetándola con firmeza y cuidado para sacarla del agua.

La cargó en brazos y la llevó hasta la orilla. La sentó sobre una piedra seca y se arrodilló frente a ella, empapado también. El grupo, al ver la escena, quiso acercarse, pero Armando fue claro:

-¡Sigan adelante! Yo me encargo de ella -ordenó con voz firme pero agradecida.

Uno de los guías dejó su mochila con algo de botiquín y siguieron el recorrido.

Armando rasgó parte de su camisa con los dientes y las manos, e improvisó una venda para detener el sangrado. Le sostenía el tobillo con delicadeza mientras ella apretaba los dientes por el dolor.

-Lo siento... de verdad lo siento... -dijo Betty en voz baja, evitando mirarlo a los ojos-. Arruiné todo... si quieres, puedes ir con ellos, yo me las arreglo.

Armando levantó la cabeza, sorprendido, y la miró como si no pudiera creer lo que estaba oyendo.

-¿Estás loca? -respondió con ternura, rozándole la mejilla con los dedos mojados-. Ni loco te dejo sola, Beatriz. ¿Qué parte no entendiste de que siempre voy a preferir estar contigo?

Ella parpadeó, conteniendo las lágrimas. El dolor del pie comenzaba a mezclarse con una emoción más fuerte, más profunda.

-Podría estar allá, haciendo networking, sonriendo para las fotos, dándole la mano a esos empresarios pedantes... pero acá, contigo, incluso en este estado, es donde quiero estar.

Betty bajó la mirada, conmovida.

-Gracias... -susurró.

Armando la besó suavemente en la frente y se sentó a su lado, pasándole el brazo por detrás para que apoyara su cabeza en su hombro. El río seguía fluyendo, tranquilo, como si nada hubiera pasado. Pero para ellos, ese momento, ese silencio compartido, lo había cambiado todo.

El cielo, que hasta hace unos minutos estaba despejado, comenzó a cubrirse de nubes oscuras. Un viento frío se levantó entre los árboles, y en cuestión de minutos comenzaron a caer gotas gruesas de lluvia.

𝓞𝓷𝓮 𝓢𝓱𝓸𝓽𝓼 𝓐𝓻𝓶𝓮𝓽𝓽𝔂Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora