La casa de los Mendoza Pinzón tenía ese aroma cálido de hogar en el que se respiraba paz, risa y complicidad. Era sábado por la tarde, y el cielo comenzaba a teñirse con los últimos tonos naranjas del día. Betty había preparado su famoso chocolate caliente con canela, y Camila había insistido en usar sus tazas con dibujos de dinosaurios, porque, según ella, "las hacen más mágicas".
Mario Calderón había llegado puntual, como siempre, con una sonrisa seductora y un vino caro bajo el brazo.
-¡Y este es para brindar cuando yo gane! -dijo levantando la botella.
-Eso está por verse, Calderón -respondió Armando con media sonrisa, tomando asiento en el piso del living, donde habían desplegado el nuevo juego de mesa: Verdad, Reto o Sorpresa.
Era un juego donde se sacaban tarjetas al azar y se debía responder una verdad incómoda, cumplir un reto (algunos ridículos, otros graciosos) o enfrentarse a una "sorpresa" que podía sumar o restar puntos al equipo.
Por capricho del destino (o de la mano inocente de Camila), los equipos quedaron así: Betty y Mario contra Armando y Camila.
-¡El poder femenino contra el ego masculino! -anunció Betty divertida.
-¡Protesto! Yo tengo a la más brillante del equipo -dijo Armando, abrazando a Camila, quien sonrió orgullosa.
Al principio todo fue risas. Camila tuvo que cantar "La Vaca Lola" imitando a su abuela Julia, Armando confesó que una vez se había depilado las cejas por accidente, Mario hizo equilibrio con una cuchara en la nariz, y Betty reveló que en la universidad tuvo un enamorado secreto.
Pero cuando el marcador empezó a inclinarse a favor del equipo Mendoza, Mario fue dejando de sonreír. En especial cuando Betty, torpe con los juegos pero decidida a intentarlo todo, fallaba una y otra vez los retos de agilidad.
-Vamos, Beatriz, ¿puedes al menos encestar una maldita pelotita en un vaso? ¡Hasta un gato podría! -soltó Mario después de que fallaran por tercera vez un reto físico.
Hubo un silencio inmediato. Camila dejó de reír y miró a su mamá. Betty bajó la vista con una expresión entre tristeza y vergüenza, tratando de no mostrar que le dolía. Armando lo notó todo. Se levantó lentamente, dejando su taza en la mesa, con una tensión contenida que se le notaba en los hombros.
-¿Qué dijiste? -preguntó con voz grave.
Mario levantó las manos.
-Vamos, Armando, no se ponga intenso. Estamos jugando. Pero si tu esposa no puede ni-
No terminó la frase.
Armando se abalanzó sobre él, empujándolo con fuerza contra el respaldo del sofá.
-¡Con mi esposa no te metes, imbécil! ¡Estás en mi casa y estás insultando a la mujer que amo delante de mi hija!
Mario, sorprendido, alzó los brazos para defenderse, pero no respondió físicamente.
-¡Fue un chiste! ¡No pensé que te ibas a poner tan... protector! -espetó con nerviosismo.
-¡Pues piensa mejor la próxima vez antes de abrir esa bocota tuya! -gruñó Armando.
Betty se levantó y puso una mano en el brazo de su esposo.
-Amor, ya... no lo vale.
Armando la miró, respiró profundo y soltó a Mario, quien se arregló la camisa con fastidio.
Camila se acercó a su mamá y la abrazó.
-Tú eres la mejor, mami. No dejes que ese señor te haga sentir mal.
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𝓞𝓷𝓮 𝓢𝓱𝓸𝓽𝓼 𝓐𝓻𝓶𝓮𝓽𝓽𝔂
FanfictionAcá veran historias cortas de 1 solo capítulo en base a Armetty. Solo habrán historias sobre ellos (Camila puede que también) y nadie más. ✨Tu estabilidad emocional está asegurada acá. Habrán advertencias cuando haya algún capítulo fuerte. 💥No infi...
