El reloj marcaba las seis y cuarto de la mañana cuando Beatriz abrió los ojos con un leve sobresalto. Algo no estaba bien. Lo sintió en el pecho, como una alarma interna que no sonaba pero que gritaba desde lo profundo. Se incorporó en la cama y, al notar el lado vacío junto a ella, pensó que Armando ya debía estar en la cocina preparando café. Pero cuando fue al cuarto de su hija, su corazón se detuvo.
—¿Camila? —preguntó en voz baja, abriendo la puerta.
La cama estaba intacta.
Volvió a mirar, esta vez con más detenimiento. No había señales de que hubiese dormido allí. Las sábanas impecables. El celular de Camila no estaba sobre la mesa de luz, su mochila tampoco.
—¡Armando! —gritó, la voz quebrada por la preocupación.
El empresario llegó corriendo desde la cocina, descalzo y con el café aún en la mano.
—¿Qué pasó?
—¡Camila no está! No durmió en su cama… No está en la casa…
El rostro de Armando palideció de inmediato. Dejó el café sobre la mesa del comedor y fue a revisar los otros cuartos, como si existiera alguna posibilidad de que su hija estuviera escondida. Luego bajó corriendo al garaje, revisó las cámaras del portón. El coche seguía ahí. No se había llevado nada. Solo había desaparecido.
Ambos comenzaron a llamar a su celular. Apagado. Intentaron con sus amigas más cercanas. Nadie sabía nada. Betty estaba al borde del colapso. Armando intentaba mantener la calma, pero le temblaban las manos.
Una hora después, el teléfono fijo sonó.
—¿Mendoza Pinzón? —dijo una voz formal—. Habla el Oficial Ramírez. Su hija se encuentra en la comisaría 16, en compañía de otros menores. La encontramos en las inmediaciones del colegio San Antonio. Hubo un acto de vandalismo esta madrugada. Necesitamos que vengan.
Betty no pudo evitar sentarse, sintiendo cómo le temblaban las piernas. Armando, con el rostro desencajado, agarró las llaves sin decir palabra y la ayudó a levantarse.
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Cuando llegaron, el colegio estaba rodeado por patrullas. Pintadas en las paredes, papeles en llamas en los tachos, vidrios rotos. Todo tenía un aire caótico y adolescente.
Camila estaba sentada en una banca, con la cara baja y las manos juntas, visiblemente nerviosa. Al ver a sus padres, se puso de pie de inmediato.
—Papá… mamá… yo…
—¡¿Cómo se te ocurre?! —le gritó Betty antes de poder siquiera escucharla—. ¡No tenías derecho a hacernos esto!
—Nos moríamos de miedo, Camila —agregó Armando con voz grave—. Pensamos lo peor. No respondías, no sabíamos dónde estabas… ¡Y estabas vandalizando un colegio!
—Era una despedida… Todos los de sexto año fuimos… solo queríamos dejar una huella, algo simbólico —dijo con la voz rota—. No sabíamos que iba a escalar así…
El oficial se acercó y explicó que, por tratarse de menores, los padres serían responsables de cubrir los daños. Había cámaras, había pruebas, y habría consecuencias dentro del colegio.
Camila bajó la cabeza, derrotada.
De regreso a casa, el silencio era abrumador. Cuando llegaron, Betty subió directamente a su cuarto, aún conmocionada.
Armando, sin embargo, se quedó en el living con su hija. Se sentaron en el sillón. Él respiró hondo.
—Mírame —dijo con tono más suave, aunque firme—. ¿Sabes por qué te retamos así?
Camila asintió, sin mirarlo.
—Porque la embarré…
—No —la interrumpió él—. No fue por eso. Fue por el miedo. Porque cuando una hija desaparece en la noche, sin dejar rastro, sin responder el teléfono… uno piensa lo peor. Y ese pensamiento te destroza. Sentí que podía perderte. Que algo horrible te pudo haber pasado. Que tal vez no te volvería a ver.
Ella rompió en llanto y se arrojó a los brazos de su papá.
—Lo siento… De verdad… No pensé… Fue estúpido… no quería hacerlos sufrir…
—Lo sé —dijo él, abrazándola con fuerza—. Pero prométeme que nunca más te vas a ir así. No sin decirnos. No sin dejarnos saber que estás bien. No vale la pena dejar una marca afuera si eso implica rompernos por dentro.
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Esa noche, Camila durmió entre sus padres, como cuando era niña. No había castigo más duro que ver el miedo en sus ojos. Y entendió, quizá por primera vez, lo que significaba realmente ser hija de Betty y Armando.
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𝓞𝓷𝓮 𝓢𝓱𝓸𝓽𝓼 𝓐𝓻𝓶𝓮𝓽𝓽𝔂
FanfictionAcá veran historias cortas de 1 solo capítulo en base a Armetty. Solo habrán historias sobre ellos (Camila puede que también) y nadie más. ✨Tu estabilidad emocional está asegurada acá. Habrán advertencias cuando haya algún capítulo fuerte. 💥No infi...
