Son las 3 AM y el teléfono de Armando empezó a sonar con insistencia.
Fastidiado, decide contestar.
—¡¿Aló?! ¡¿Quién llama a esta hora?!
Una voz seria se escuchó del otro lado.
—Disculpe señor Mendoza, pero lo llamaba, ya que aparece en los contactos de emergencia y como apoderado legal si algo le pasa a Beatriz Pinzón...
Se quedó tieso, no podía emitir ni un sonido. Algo le había pasado a Betty.
—Lo llamo ya que necesitamos su autorización para internarla en un hospital psiquiátrico para resguardarla, nos dijo que vive sola y nadie la puede cuidar, pero acaba de tener un intento de suicidio, tirándose de un puente, una persona llamó a la policía y pudieron detener su deseo... Necesitamos que venga para poder internarla si no vive con ella... —le explicó.
Armando estaba llorando sin darse cuenta. Su Betty quiso matarse. Quiso acabar con todo, pero ¿qué habría pasado para que haya tomado esa drástica decisión?
—En minutos estoy allá, por favor, no hagan nada hasta que yo llegue —y colgó.
Salió de su cama rápido y se cambió de ropa, tomó una mochila con algunas cosas de Betty que había dejado ahí, por si debía quedarse, tomó las llaves y fue al lugar.
En el camino no dejaba de preguntarse el por qué, mientras lloraba de impotencia y dolor al imaginársela tan mal para que haya tomado esa decisión.
Al llegar, lo dirigen y le hablan del estado de ella. Pide verla y se lo permiten. Entra a la habitación y lo que ve lo deja mal.
Betty estaba desaliñada, con vendas en los brazos, sin saber el por qué.
—Beatriz, acá estoy. ¿Qué pasa, mi amor?
La voz de Armando, apenas un susurro quebrado por las lágrimas, intentó alcanzar a Betty en la oscuridad que parecía envolverla. La vio allí, una sombra de la mujer vibrante que alguna vez conoció. Sus ojos, antes llenos de una luz singular, ahora estaban vacíos, perdidos en algún abismo personal. Las vendas en sus brazos, gruesas y blanquísimas contra la palidez de su piel, eran un grito silencioso que Armando no podía soportar.
Betty levantó lentamente la mirada. En sus ojos, Armando no encontró ni alivio ni reconocimiento, solo un dolor tan profundo que le heló la sangre.
—¿Armando? —su voz era un hilo, rasposa y distante—. ¿Qué haces aquí?
La indiferencia en su tono lo golpeó más fuerte que cualquier acusación. Era como si la conexión que una vez los unió, a pesar de la separación, se hubiera roto por completo. El "mi amor" de Armando quedó suspendido en el aire, sin eco.
—Vine por ti, Betty. Me llamaron... ¿Qué te pasó? ¿Por qué hiciste esto? —preguntó, acercándose con cautela, deseando tocarla, pero temiendo que su tacto pudiera romperla aún más.
Betty desvió la mirada hacia la ventana, donde la tenue luz del amanecer comenzaba a filtrarse, pintando el cielo de un gris melancólico.
—Ya no importa, Armando. Todo se acabó.
Su respuesta fue un puñal. Armando cayó de rodillas junto a la cama, la mochila resbalando de su hombro. El peso de lo que ella había intentado hacer lo asfixiaba. Quiso gritar, sacudirla, traerla de vuelta. Pero las palabras se le atascaban en la garganta.
—¿Cómo que no importa? ¡Claro que importa, Betty! ¡No puedes decir eso! —logró articular, su voz ronca por la emoción.
Betty, sin mirarlo, comenzó a hablar, y cada palabra fue una estaca en el corazón de Armando.
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𝓞𝓷𝓮 𝓢𝓱𝓸𝓽𝓼 𝓐𝓻𝓶𝓮𝓽𝓽𝔂
FanfictionAcá veran historias cortas de 1 solo capítulo en base a Armetty. Solo habrán historias sobre ellos (Camila puede que también) y nadie más. ✨Tu estabilidad emocional está asegurada acá. Habrán advertencias cuando haya algún capítulo fuerte. 💥No infi...
