—¿Mami? —le dice Cami a Betty mientras saboreaban un helado sentadas en la heladería, esperando a que su papá llegara. El clima era cálido y se respiraba tranquilidad. Armando estaba cerrando un negocio, pero les había prometido que pasaría un rato con ellas sin falta.
—¿Sí, mi amor? —respondió Betty, lamiendo su cucharita de helado.
—Quiero hacerle una broma a papi… pero una broma de las buenas —dijo con los ojos brillando de picardía.
—¿A ver? Cuéntame —Betty ya se sonreía, anticipando el show que se venía.
—Le vamos a decir que un niño del colegio me dio un beso. En la boca. Que fue mi primer beso. ¡Y tú actúas como si fuera algo normal! —se moría de la risa—. ¡Quiero ver cómo se le desfigura la cara!
—¡Ojojoj! —Betty soltó una carcajada— ¡Eso sí que lo va a volver loco! ¡Bueno, hagámoslo! Pero tenemos que actuar en serio, ¿eh?
—Yo soy actriz de alma, mami. Vas a ver. —Cami se acomodó el pelo con actitud.
En ese momento, Armando entró en la heladería. Llevaba la camisa un poco desabrochada y los pasos algo cansados, pero su cara cambió por completo cuando las vio. Caminó hacia ellas con una sonrisa ancha.
—Hola, mi amor —le dijo a Betty, dándole un beso en la boca—. Hola, mi bebé hermosa —dijo a Cami, acariciándole la mejilla.
—¡Papi! Te pedimos helado de pistacho, tu favorito —le dijo Cami, dándole el vasito.
—Gracias, mi amor —se sentó con ellas y tomó una cucharada, aliviado. Pero no duró mucho.
—Papi… tengo que contarte algo importante… muy importante. Ya se lo conté a mamá, pero tú también tienes que saberlo.
—¿Qué pasa, princesa? —respondió relajado, sin imaginar nada.
—Hoy… fue el día. Di mi primer beso. En la boca. Con un niño del colegio.
Armando se quedó congelado, la cuchara tembló en su mano. Miró a Betty, esperando que dijera que era una broma. Pero Betty solo asintió con calma.
—Sí, mi amor. Me lo contó antes… Yo la escuché, la apoyé… estas cosas pasan.
—¿¡Qué!? —Armando subió la voz sin querer—. ¿¡CÓMO QUE PASAN!? ¡Pero si tiene once años, Betty!
—Once años y medio —corrigió Cami, muy seria.
—¡AH! ¡No me digas eso como si eso lo hiciera mejor! ¡Mi chiquita, no! ¡No puede estar besando a nadie! —se paró de golpe, caminando alrededor de la mesa—. ¿Quién es ese niño? ¿Qué te dijo? ¿¡Dónde estaban!? ¿¡Quién los vio!?
—Papi, relájate, fue en el recreo… detrás del kiosco. Nadie nos vio.
—¿¡QUÉ!? ¿¡ESCONDIDOS!? ¡Dios mío, se están escondiendo! ¡¡Nooooo!! —se pasó las manos por el pelo, al borde del colapso.
—Ay, amor… no seas exagerado. No fue gran cosa —intervino Betty, tomando otra cucharada de helado—. Ella me dijo que él se le acercó, le dijo que le gustaba… y ¡pum! Un piquito. ¿Qué hay de malo?
—¿¡QUÉ HAY DE MALO!? ¡TODO! ¡TODO ESTÁ MAL! ¿Y tú no hiciste nada? ¿No fuiste a hablar con la maestra, con la directora? ¡¿No llamaste a los padres de ese niño!? ¡¡YO VOY A IR!! ¡¿CÓMO SE LLAMA!?
—Prefiero no decirlo —dijo Cami, cruzándose de brazos—. Lo quiero proteger. Es un chico bueno.
—¡¿QUÉ LO QUIERES PROTEGER?! ¡¿Y AHORA RESULTA QUE ESTÁS ENAMORADA!? —Armando ya parecía en trance.
—No estoy diciendo eso —contestó Cami, muy seria, bajando la mirada—. Solo digo que… bueno, puede que me guste un poco. Es tierno conmigo.
—No, no, no… —Armando se agarró el pecho, caminando de un lado a otro—. Esto no puede estar pasando. Esto es una pesadilla. ¡Tú eres mi bebé! ¡La que veía Hello Kitty hace dos años! ¡La que se dormía con su osito y me decía “papi, cuéntame un cuento”!
—Bueno, eso fue hace mucho… —respondió Cami con falsa melancolía.
—¡Fue el año pasado! —gritó él, desesperado.
—Amor… estás exagerando —Betty lo miró con ternura y diversión disimulada—. Está creciendo. Es normal.
—¡No! ¡No en mi casa! ¡No mientras yo viva! ¡No antes de los 40 años!
—¿Y si antes se enamora? —preguntó Betty, provocándolo a propósito.
—¡Entonces me muero!
—Bueno, papi… —dijo Cami bajando la voz, poniéndose solemne—. También te tengo que decir que él me pidió ser su novia… y yo le dije que lo iba a pensar.
Armando se quedó en silencio. Quieto. Estático. No respiró.
—¿Qué le dijiste? —preguntó con voz baja, peligrosa.
—Que lo iba a pensar —repitió, ocultando la risa.
—¡NO! ¡ESO NO! —gritó de nuevo—. ¡NO! ¡Yo la llevo al colegio! ¡Yo la traigo! ¡No más recreos! ¡No más kiosco! ¡No más niños! ¡Le voy a poner guardaespaldas, Betty, guardaespaldas!
Betty ya no podía más. Tapó su boca con la servilleta para no largarse a reír.
—Ay, papi… —Cami se acercó y lo abrazó por la cintura—. Tranquilo… que todo era una broma.
Armando parpadeó.
—¿Qué?
—¡Que era mentira! ¡Nadie me besó! ¡No tengo novio! ¡Fue una broma con mamá! ¡Caíste redondito! —exclamó Cami, abrazándolo con fuerza.
Betty no aguantó más y estalló en carcajadas.
—¡Te pusiste pálido, Armando! ¡Creí que ibas a buscar al rector con una antorcha!
Él parpadeó varias veces. Luego los ojos se le llenaron de lágrimas de puro alivio.
—Ustedes me van a matar… —susurró, sentándose con lentitud.
—Pero mírate, papi. ¡Te amamos! —dijo Cami, besándole la mejilla.
Armando las abrazó con fuerza a las dos.
—Ustedes son mis dos dolores de cabeza favoritos… Pero tú, chiquita —le dijo a Cami, mirándola con intensidad—, sigues siendo mi bebé. Y vas a serlo por muchos años más, ¿me entendiste?
—Sí, papi —respondió ella, riendo—. Hasta los 40.
FIN
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𝓞𝓷𝓮 𝓢𝓱𝓸𝓽𝓼 𝓐𝓻𝓶𝓮𝓽𝓽𝔂
FanfictionAcá veran historias cortas de 1 solo capítulo en base a Armetty. Solo habrán historias sobre ellos (Camila puede que también) y nadie más. ✨Tu estabilidad emocional está asegurada acá. Habrán advertencias cuando haya algún capítulo fuerte. 💥No infi...
