Juntos sanaremos

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Antes de leer quiero decir que este capítulo puede ser muy sensible para algunos expectadores. Sin más, a continuación la historia.
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Armando regresa a la empresa luego de que Marcela se haya ido a Palm Beach con Mario Calderón y él haya tenido que pedirle perdón por el acting que hizo Marcela frente a la Bolocco.

Al entrar a su oficina se queda, literalmente, tieso. Con shock, ve como en su escritorio está regado todos los detalles que debía darle a Betty en los próximos días.

No da ni un paso cuando una persona de la limpieza entra gritando asustado.

-¡AYUDA, POR FAVOR! ¡LA SEÑORITA PINZÓN QUIERE TIRARSE DE LA AZOTEA!- gritó desesperado.

Las muchachas del cuartel gritan de temor y corren hacia donde está Betty, él les gana la carrera y llega antes.

El viento le golpea la cara y su temor se engrandece al ver en el borde de la azotea a su amante y asistente.

-¡BETTY!- gritó desesperado.

Se acerca pero ella lo para.

-Ni un paso más, sino, me tiraré- dijo en voz alta, congelando a todos los de la empresa en el lugar.

Mientras algunos llamaban a las autoridades, otros lloraban de la impresión de la escena.

-Betty, por favor, bájese de ahí, hablemos, todo tiene solución- dijo angustiado.

Y ella entre lágrimas le habló.

-Yo le dí todo, mis ilusiones, mis alegrías, mis emociones, le entregué todo de mí para que usted solo haya jugado con eso. Le aplaudo, hacer el horror conmigo fue la mejor actuación de su vida- dijo mientras levantaba las hojas de la carta.

Todos hicieron sonidos de sorpresa, pero Armando solo deseaba que Betty no se tire.

-Betty, no sé qué diga esa carta, pero puede que haya comenzado como usted leyó, pero hay cosas que no son así o que cambiaron en el camino. Por favor, bájese de ahí y hablemos...- la voz se le quebró.

Betty da un paso hacia atrás, asustando a todos y haciendo que Armando ya esté a punto de correr hacia ella y agarrarla para siempre, sin soltarla nunca más.

-Puede que sí, pero este dolor es insoportable. Ninguno sabe cómo me siento. Ninguno sabe lo que es crecer siendo el centro de burlas. Nadie sabe lo que es enamorarse aún sabiendo que esa persona jamás te prestará atención, y cuando sucede, solo es para jugar con uno. Ninguno sabe lo que es ser Betty, la fea.-

Todos los presentes lloraban, pero Armando estaba llorando a lágrima viva.

-Betty, lo siento. De parte de todos, le pido perdón por las personas que se ha cruzado en su vida, pero yo cambié, yo la amo, y yo jamás permitiré que nadie más la humille ni la insulte, la protegeré con mi vida si es necesario, pero por favor, venga hacia mí.-

El viento soplaba haciendo estremecer a todos, la ropa de Betty se agitaba en el viento y las hojas de la carta hacían ruido. Betty miró a todos, y cerrando sus ojos, se tiró hacia atrás. Armando corrió hacia ella y agarrándola fuertemente del brazo la tira hacia él, cayendo ambos al piso, y Armando la acurrucó contra él. Betty lloraba a lágrima viva.

-Shh, shh, tranquila, mi amor, tranquila, lo superaremos, te prometo que lo superaremos- le susurraba mientras que toda Ecomoda asistía estupefacto del momento.

Patricia estaba pensando en llamar a Marcela, pero estaba tan shockeada que no atinaba a nada.

Las autoridades llegaron y quisieron separar a Betty de Armando, pero él se aferró a ella.

-No, no me separen de ella. A donde quieran llevarla yo la llevaré, diganme...- les dijo a las autoridades.

Betty se durmió de tanto cansancio emocional. Armando la alzó y con ella en brazos la llevó a la ambulancia. La dejó en la camilla y ahí empezaron a atenderla, mientras que Armando tenía una mano de ella entre las suyas, rezando y dando gracias porque no haya logrado su cometido.

En el hospital lo separan de ella y media hora después lo dejan entrar. Le dijeron que la habían sedado levemente y que un psiquiatra iría a verla cuando despierte, ante la tentativa de suicidio. Él entra y lo único que sabe hacer es acurrucarse a ella y llorar como un niño en el pecho de ella, la abrazaba fuertemente, como si fuera a desaparecer de un momento a otro.

-Mi amor- sollozo- Te prometo que lo superaremos, te amo tanto, recién me doy cuenta, te juro que si lo hubieras hecho, yo te seguía, no me importaría más nada. Te amo...- sollozó y siguió llorando mientras estaba abrazada a ella.

Ahora, se acordó que en su bolsillo tenía la carta con la que casi le arrebata a Betty. Secándose un poco los anteojos lee lo que puso el imbécil de su amigo ahí, y no puede sentir menos que asco y odio, un odio nuevo, porque por esas mentiras casi pierde al amor de su vida.

El celular le suena y es justamente Mario Calderón.

-Hermano, estoy aquí con Marcela y nos dijeron que Betty se quiso tirar del techo de Ecomoda, qué sucedió?- dijo un poco, solo un poco, apesadumbrado.

-Sucedió su asquerosa carta. Yo jamás le dije todas esas barbaridades, y le juro por lo más sagrado, que es Betty, que si lo vuelvo a ver lo mato con mis propias manos, lo odio, porque gracias a usted casi la pierdo para siempre. Y si Marcela está escuchando, quiero que sepas que sí, Betty es mi amor, es mi vida, y si tengo que abandonar a todo y todos por ella, lo hago sin dudar, lo único que me importa es ella, ni siquiera la empresa.- y cortó.

Media hora después, Betty despierta y al verlo empieza a llorar mientras le dice.

-¿Por qué no me dejó morir? ¿Por qué?- dijo llorando fuertemente.

A Armando se le partió el corazón y con las manos en sus mejillas le dice mirandola a los ojos.

-¿Que por qué? Jamás hubiera dejado que te pierda, jamás. Eres lo más sagrado que tengo y te amo, te amo, te amo, si tengo que renunciar a todo para que me creas lo haré, sin dudar, porque no te quiero perder. Nunca más vuelvas a desear la muerte, porque si tú mueres yo te sigo sin dudarlo. Vamos a tener que sanar, pero lo haremos juntos, de la mano.- le dijo con la voz entre cortada. Le había dolido que ella le haya preguntado que por qué la salvó, como si no hubiera sido obvio que él lo evitaría siempre.

Unos minutos después, cuando ya ambos están más tranquilos, entra el psiquiatra.

Por el espacio de dos horas Armando y Betty hablan con el psiquiatra de todo, desde que son infantes hasta ahora, él anota todo y llega a una conclusión.

-Les falta que sanen primero cada uno para luego sanar la relación. Pueden hacerlo de la mano, pero lentamente. Habrán subidas, habrán bajadas, pero lo importante es que siempre tengan ganas de vivir, de seguir adelante. Les recomiendo que dejen por un rato la empresa y que ambos se tomen vacaciones. Arreglen sus situaciones personales, y luego, arreglarán su relación.

Ambos asienten y desde ese momento, empiezan a sanar.

A partir de ahora, todo iría para mejor, sanando de la mano.

FIN

𝓞𝓷𝓮 𝓢𝓱𝓸𝓽𝓼 𝓐𝓻𝓶𝓮𝓽𝓽𝔂Donde viven las historias. Descúbrelo ahora