Ring... Ring... Ring... El teléfono sonaba. Estaba durmiendo en la cama, a la cual le faltaba un integrante desde hacía tiempo, por ello, usaba una almohada de ese lado con el perfume que ella olvidó. Dormitando, contestó
-Aló?- preguntó Armando, ¿Quién le interrumpía el sueño a las 00 de la madrugada?
-¿Hablo con el señor Mendoza?
-Sí, con él habla, ¿qué pasó?- ya preocupado. Prende la luz de su mesita de noche y se sienta.
-Señor Mendoza, me comunico con usted porque ha ingresado su esposa, Beatriz Pinzón Solano, al área de emergencias y necesitamos su presencia para llenar los datos de su internación.
La sangre se le congeló. Hacia dos años que no sabía nada de ella, dos años en los que llevó la empresa a la ruina de nuevo, dos años en los que se pasa cada día lamentándose y extrañándola, dos años donde su única compañía ha sido la abogada de la empresa, Majo, Calderón y la almohada en las noches. Sin darse cuenta, las lágrimas descendían de su rostro.
-¿Qué? ¿Qué le sucedió?- dijo con temor y temblor en la voz. Quería romper algo, matar a quien sea que le haya hecho algo. Él la debía cuidar, y no lo ha hecho desde hace tiempo por sus bobadas y faltas de reacción.
-Tuvo un accidente automovilístico, parece que no le funcionaron los frenos y un auto chocó del lado del conductor, por ahora está siendo atendida, está inconsciente.
Tantas veces imaginó volver a verla, hablar y solucionar sus problemas... Tantas veces hasta imaginó que ella cansada de todo le pedía el divorcio legal, porque separados ya estaban, desde hacía dos malditos años. Pero no, nunca imaginó que su reencuentro sería así, mucho menos temiendo por la vida de su, todavía, esposa.
Agarrándose de los pelos, tironeándolos como queriendo sacar el dolor, pregunta en qué hospital. Al cortar, actúa rápidamente, se cambia de ropa, agarra las llaves del auto y se dirige al hospital. Cuando llega, llena todo un papeleo hasta que le dicen dónde está su esposa. Con pasos rápidos y mucho miedo se dirige hacia su esposa, en la puerta de la habitación se encuentra con el médico tratante.
-Hola, soy Armando Mendoza, esposo de Beatriz Pinzón.- se presentó con apuro.
-Hola, soy el médico tratante de su mujer, justo acabo de revisarla.
-Dígame qué tiene y qué le pasó, por favor.- estaba muy angustiado, sus manos estaban entrelazadas en claro signo de nerviosismo.
-Por fortuna no pasó a mayores, es una mujer fuerte. Le hicimos toda clase de estudios, y éstos nos indicaron que tiene varias costillas rotas, como también que se le fracturó un brazo. Esto llevará tiempo en sanar, deberá estar con ayudantes o con alguien que la ayude, ya que su brazo estará en completa inmovilidad, sus costillas sanarán con un poco de dolor, pero ya pasó el riesgo. Ha estado inconsciente por el choque recibido, esperamos que mañana reaccione y veamos cómo proseguimos. Puede pasar a verla si lo desea, en la mesita que se encuentra al lado de la camilla está la bolsa con las pertenencias suyas encontradas en el auto.
-Entonces pasaré a verla, muchas gracias.- le dió la mano y con mucho nerviosismo giró la manija de la puerta, la abrió lentamente y la ve.
Ahí, en una cama de hospital, con yeso en un brazo, algo que él creía que sería medicamento o suero en el otro brazo, con máquinas a su alrededor, estaba ella, su mujer. Lentamente, como con miedo, se dirige a ella, se coloca a su costado y le habla, acariciando su mejilla raspada.
-Hola mí vida, hace tanto que no te veía, y cuando te veo, es en una cama de hospital. No te cuidé ni protegí, de pasar a estar todos los maravillosos días a tu lado, a no estar ni siquiera un minuto contigo en dos años, es demasiado. Me encantaría decirte que está todo bien, pero nada lo está. La empresa de nuevo está en la ruina, por culpa de tu esposo que no sabe hacer nada sin tu asesoramiento, Calderón intenta manipularme como en el pasado, la abogada de la empresa se me insinúa, y Marcela luego de haberme arruinado, está como si nada. -suspira- Mi amor, yo te juro que no te quería ocultar que te querían sacar de la empresa, lo quería solucionar, pero parece que nada hago bien, y yo te juro que me arrepiento de todo lo que te dije aquella noche, es mentira, no deseé ni deseo quedarme con Marcela, tú no fuiste quien me hizo dejar amistades, fueron decisiones mías, propias, pero yo te culpé de todo y ahí está mí error -comienza a llorar- Tú no eres la culpable de nada, soy yo quien sí lo es, por no defenderte como debería, por no darte el lugar que mereces, por no reconocer mis propios errores. Odio toda ésta situación, yo solo quiero volver a dormir en tu pecho, que el mundo desaparezca cuando hagamos el amor, que vuelva nuestra hija y vea que sus padres se aman...- dijo todo lo que ha querido decir por dos años, su alma estaba rota, sin ella en su vida, no había vida, solo una existencia gris y triste.
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𝓞𝓷𝓮 𝓢𝓱𝓸𝓽𝓼 𝓐𝓻𝓶𝓮𝓽𝓽𝔂
FanfictionAcá veran historias cortas de 1 solo capítulo en base a Armetty. Solo habrán historias sobre ellos (Camila puede que también) y nadie más. ✨Tu estabilidad emocional está asegurada acá. Habrán advertencias cuando haya algún capítulo fuerte. 💥No infi...
