Capítulo 6

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La tarde había llegado con un cielo gris que anunciaba tormenta. El campus se vació rápidamente mientras los estudiantes corrían a refugiarse. Claire ajustó su abrigo y colgó la mochila al hombro.

La lluvia comenzó como un murmullo, pero pronto se convirtió en un torrente que empapó las calles. Claire buscó refugio bajo un toldo a la entrada del campus, sacudiéndose el agua del rostro mientras observaba las gotas salpicar el pavimento. Decidida a marcharse, dio un paso hacia el paso de peatones justo cuando un automóvil apareció de la nada. La visibilidad era escasa, y Claire quedó paralizada, incapaz de moverse.

El chirrido de los frenos rompió el silencio, y el coche se detuvo a pocos centímetros de ella. Tras el cristal empañado, Claire distinguió un rostro familiar. Kathryn.

—¡Claire! —gritó Kathryn al bajar la ventanilla, su expresión tensa. El agua salpicaba su rostro, pero no apartó la mirada de Claire—. ¡Cuidado!

El corazón de Claire latía con fuerza mientras retrocedía un paso. Kathryn apagó el motor y salió del coche, empapándose en segundos.

—¿Estás bien? —preguntó, con una preocupación genuina que contrastaba con su habitual compostura.

—Sí, solo fue un susto. —respondió Claire, intentando recuperar el aliento.

Kathryn la observó con intensidad, sus ojos analizando cada detalle como si no pudiera permitirse ignorar nada.

—No puedo creer que casi te atropello.
Déjame llevarte.

—No es necesario, puedo caminar. —replicó Claire, aunque la idea de compartir un momento más con Kathryn la tentaba.

—No insistas. Sube. —dijo Kathryn con firmeza, abriendo la puerta del pasajero.

Claire cedió y entró en el coche. El interior estaba cálido, aunque desordenado, con papeles y libros desperdigados. Kathryn se sentó al volante, encendió el motor y lanzó una mirada rápida hacia Claire.

—¿Siempre maneja tan rápido? —bromeó Claire, intentando aliviar la tensión.

Kathryn rió suavemente, y el sonido llenó el espacio entre ellas.

—Solo cuando mi mente está en otra parte. Pero tienes razón, fue irresponsable.

Claire, aunque nerviosa, no podía evitar robarle miradas a Kathryn, estudiando la forma en que movía las manos al volante o cómo su perfil se iluminaba con las luces del tablero.

—¿Dónde vives? —preguntó Kathryn.

—En el bosque, detrás de la universidad.

Kathryn levantó las cejas, sorprendida.

—¿En el bosque? Suena... interesante. Aunque un poco solitario.

—Lo es, pero me gusta. Es tranquilo, y me inspira.

Kathryn asintió mientras comenzaba a conducir hacia el bosque.

—Quizá algún día me enseñes ese lugar.

Claire sintió que el aire se volvía más denso.

—Cuando quiera. —respondió, su voz apenas un susurro.

El silencio fue extraño mientras Kathryn tomaba atajos por las calles. Hasta que finalmente el coche se detuvo frente a un sendero que conducía al bosque. Kathryn giró hacia ella, su expresión más suave de lo habitual.

—Espero no haberte arruinado la tarde.

—No se preocupe. —respondió Claire, con una pequeña sonrisa—. Nos vemos en clase.

Kathryn le devolvió la sonrisa, pero sus ojos parecían querer decir algo más.

—Buenas noches, Claire.

—Buenas noches.

Claire salió del coche y observó cómo se alejaba bajo la lluvia. Algo había cambiado, aunque no podía precisar qué. Mientras caminaba hacia su casa, la lluvia mojándole el rostro, no pudo evitar sonreír.

GUILTY AS SIN?Donde viven las historias. Descúbrelo ahora