Capítulo 23

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Claire deambulaba por los pasillos del campus con la mente revuelta. El beso, las palabras, las miradas... todo se arremolinaba en su cabeza, un torbellino de emociones y preguntas sin respuesta. Había algo ahí, entre ella y Kathryn, algo que no podía ignorar, pero que tampoco entendía del todo. Nunca había considerado la posibilidad de un romance, mucho menos uno como ese.

Cuando llegó a la biblioteca, la encontró vacía. Era un refugio familiar, un lugar donde podía ahogar su confusión entre libros y silencio. Se sentó en una mesa y abrió un libro al azar, aunque su mente estaba demasiado inquieta para leer. Todo lo que Kathryn representaba—misterio, peligro, atracción—parecía conectarse con un pasado que Claire apenas estaba comenzando a entrever.

Estaba tan inmersa en sus pensamientos que no notó la presencia hasta que alguien se detuvo a su lado. Levantó la vista y vio a Kathryn.

—¿Todavía aquí? —preguntó la profesora con una sonrisa que no llegaba a sus ojos. Había algo distinto en ella, una tensión que Claire no había visto antes.

—Estaba pensando. —murmuró Claire, incapaz de mantener la mirada por mucho tiempo.

Kathryn suspiró y se sentó frente a ella, como si el peso del mundo descansara sobre sus hombros.

—Claire, hay cosas de las que no te he hablado, cosas que tienes que saber si realmente quieres entender lo que está pasando. —dijo con un tono que hizo que Claire dejara el libro a un lado.

El aire cambió. Kathryn ya no era la mujer contenida y distante que Claire conocía. Había algo roto en ella, algo que parecía estar a punto de derramarse.

—¿Qué cosas? —preguntó Claire, aunque no estaba segura de querer saber la respuesta.

—Sígueme.

La llevó a un rincón apartado del campus, lejos de las miradas curiosas. Allí, de pie entre las sombras, Kathryn se giró hacia ella. Durante un instante, pareció dudar, pero finalmente habló.

—Lo que pasó entre nosotras... no fue un accidente. No fue una coincidencia. —empezó, con los ojos clavados en el suelo.

Claire sintió que el pecho se le apretaba.

—Hace años, cuando recién empecé a enseñar, no era la persona que ves ahora. Era más abierta, más confiada... más ingenua. Estaba casada, mi primer año de matrimonio. Pensaba que mi vida era perfecta. Pero entonces conocí a una de mis alumnas. Ella... era diferente. Inteligente, curiosa, fascinante. Igual que tú... y me atrajo de una manera que no pude controlar.

Kathryn hizo una pausa, tragando saliva.

—Tuvimos algo. Algo que nunca debió existir.

Claire sintió que el suelo bajo sus pies tambaleaba.

—El problema fue que el profesor Delacroix nos vio. Nos vio juntas, y... fue directo a contárselo a mi marido. El era su mejor amigo. Lo es hasta día de hoy. Ese día, mi vida se desmoronó.

La voz de Kathryn temblaba, cargada de una amargura que Claire no había oído antes.

—Mi marido... —continuó, dejando escapar una risa amarga—. Él ya sospechaba algo, pero cuando Delacroix se lo confirmó... todo cambió. Me enfrentó, pero no como yo esperaba. Me confesó algo que todavía me persigue: había asesinado a esa alumna.

Claire retrocedió un paso, aturdida por lo que acababa de escuchar.

—¿Qué? —susurró.

—Sí, Claire. La mató. Dijo que era mi culpa, que yo la había puesto en peligro. Me obligó a quedarme con él, a fingir que todo estaba bien, y usó a Delacroix para vigilarme. Desde entonces, mi vida dejó de ser mía.

Kathryn se llevó una mano al rostro, como si las palabras fueran demasiado pesadas para pronunciarlas.

—He vivido con esa culpa y ese miedo desde entonces. Todo lo que hago, todo lo que soy ahora, está dictado por él. Y cuando tú llegaste, cuando te vi con esa cara de "soy especial", sentada en el fondo de la clase. Cuando decidiste abrir la boca y debatir mi propia idea en mi clase, supe que las cosas se complicarían.

Claire intentó procesar lo que escuchaba, pero era demasiado. Todo apuntaba a Kathryn, a Delacroix, a un pasado lleno de traición y peligro.

—¿Por qué me dejó acercarme entonces? —preguntó Claire, su voz temblando.

—No lo planeé. Quería protegerte, mantenerte lejos, pero no pude evitarlo. Y ahora Delacroix sospecha de ti. Sé que lo has notado. Él está observándote, Claire. Si sigues investigando, si sigues involucrándote, no podré protegerte.

Kathryn la miró, y Claire vio en sus ojos algo que no esperaba: miedo.

—Por favor, Claire, deja esto. No quiero que te pase lo mismo que a ella.

Claire sintió que el peso de las palabras de Kathryn la aplastaba, pero algo dentro de ella se rebeló. No podía simplemente abandonar la verdad, no después de haber llegado tan lejos. Pero sabía que seguir adelante significaría enfrentarse a un peligro que no estaba preparada para comprender.

GUILTY AS SIN?Donde viven las historias. Descúbrelo ahora