El ambiente en el pasillo estaba lleno de una tranquila calma. Claire y Lena se encontraban sentadas en el suelo, apoyadas contra los casilleros, riendo juntas. Claire, como siempre, estaba haciendo uno de sus chistes más tontos, aquellos que solían hacer que todos a su alrededor se rieran, a veces por lo absurdo, otras por lo inesperado.
—No, no, no, Lena, ¡es todo sobre la entonación! —dijo Claire entre risas, al ver cómo su amiga intentaba imitar su tono exagerado. Lena, aunque lo intentaba con gracia, no podía evitar soltar una pequeña risa al ver lo ridícula que sonaba.
—¡¿Así?! —preguntó Lena, exagerando el tono hasta el punto de que la broma de Claire ya no tenía sentido alguno. Claire se echó hacia atrás, riendo a carcajadas.
—¡Exacto! ¡Eso es lo que me refería! —respondió, aplaudiendo.
Lena se echó hacia atrás en el suelo, riendo con ella, sintiendo que el peso de los días pasados comenzaba a desvanecerse. En ese momento, solo importaba estar juntas, reír de lo más tonto y disfrutar de la compañía mutua.
Sin embargo, esa calma fue interrumpida por una figura que apareció a su lado. Claire levantó la mirada sin que su sonrisa desapareciera, y vio a Kathryn de pie junto a ellas, como un intruso en su pequeño mundo.
—Claire... —La voz de Kathryn sonó cargada de seriedad, una que no pudo ocultar por más que intentara sonar tranquila—. ¿Podemos hablar un momento?
Claire no se movió ni un ápice, ni siquiera cambió la postura en la que estaba sentada. Miró a Kathryn de reojo, luego volvió a dirigir su mirada hacia Lena, sin ningún interés en darle más atención.
—No. —respondió con una indiferencia absoluta, sin siquiera levantar la voz. Volvió a enfocarse en Lena, sonriéndole mientras comenzaba a hablar de nuevo sobre algo irrelevante, solo para dar a entender que la conversación con Kathryn no era bien recibida.
Kathryn insistió, dando un paso hacia ellas, buscando que Claire la mirara. Su rostro mostraba una mezcla de frustración y desesperación, como si realmente creyera que ella podía hacer que la situación fuera diferente.
—Claire, por favor, es importante. Solo un momento.—su voz vaciló, pero aún intentaba mantener el control.
Claire la miró de nuevo, esta vez con un leve suspiro, como si ya no le quedara más paciencia para jugar a ese juego. Miró a Kathryn con la misma indiferencia con la que la había ignorado hasta ese momento.
—Te dije que no. —Sus palabras fueron claras y directas. — Para ser profesora, no manejas muy bien eso de entender. ¿Verdad? Si no es mucha molestia. Te voy a pedir que te largues de aquí. Porque es poco ético que una profesora pida hablar en privado con una alumna.
Claire no estaba dispuesta a ceder. No ahora. No después de todo lo que había pasado.
Kathryn permaneció un momento en silencio, observando a Claire como si estuviera evaluando la situación. Finalmente, se giró sin decir nada, su cuerpo tensado por la rabia contenida. Sus pasos resonaron por el pasillo mientras se alejaba.
Claire no la siguió con la mirada. No hizo falta. Cuando Kathryn se fue, Lena, que había estado observando toda la escena con una mezcla de curiosidad y comprensión, rompió el silencio.
—¿Sabías que si le quitas los puntos de la cara, tiene la misma expresión que un pingüino molesto? —dijo, con una sonrisa traviesa, casi burlona.
Claire no pudo evitar soltar una risa estruendosa. Aplaudió con entusiasmo, como si Lena acabara de hacer el mejor chiste del mundo.
—¡Por fin! ¡Un buen chiste! ¡Te felicito, Lena! —Claire se recostó sobre su hombro, aún riendo.
Lena se echó hacia atrás en el suelo, rodeada por la risa de Claire. Había algo liberador en esos momentos, en poder compartir una broma tonta, en olvidar las preocupaciones y las personas que querían entrar en su espacio. En ese instante, Claire y Lena se sentían invencibles, y todo lo que necesitaban era la compañía de la otra para hacer que el mundo se detuviera.
Kathryn se había ido, y lo único que quedaba era el eco de sus risas, llenando el aire de una calma que se sentía mucho más valiosa.
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GUILTY AS SIN?
RomanceClaire Rousseau, una joven de 21 años, inicia su vida universitaria en Georgia, estudiando Escritura y Literatura, mientras lidia con su amor por los libros, la música y la actuación. Atraída por mujeres mayores desde pequeña, se siente cautivada po...
