Capítulo 28

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Claire caminó decidida por el pasillo, ignorando las miradas curiosas de algunos estudiantes que aún merodeaban por la escuela. No era la primera vez que iba a la oficina de Kathryn, pero esta vez sentía un peso en el pecho que no sabía cómo explicar. La actitud de Kathryn en la biblioteca había sido extraña, y Claire no podía ignorarlo. Algo había pasado, y necesitaba saber qué.

Llegó frente a la puerta de la oficina y respiró hondo antes de dar dos suaves golpes.

—Adelante. —dijo Kathryn desde dentro, su voz sonaba tensa, como si estuviera esperando una confrontación.

Claire abrió la puerta lentamente y asomó la cabeza. Kathryn estaba sentada detrás de su escritorio, con unos papeles frente a ella que claramente no estaba leyendo. Su mirada se levantó al instante, y su expresión pasó de sorpresa a cautela.

—¿Claire? —preguntó, enderezándose en su silla.

Claire entró y cerró la puerta detrás de ella, apoyándose contra esta mientras cruzaba los brazos.

—¿Estás bien? —preguntó directamente, sin rodeos.

Kathryn ladeó la cabeza, fingiendo indiferencia. —Estoy bien. ¿Por qué no habría de estarlo?

Claire arqueó una ceja, claramente no convencida. Dio un paso adelante, dejando claro que no iba a aceptar evasivas.

—Porque te fuiste de la biblioteca como si estuvieras a punto de estallar, y desde entonces has estado encerrada aquí.

Kathryn suspiró, su mirada bajó a sus manos que estaban entrelazadas sobre el escritorio. Parecía debatirse internamente, pero al final decidió no mentir.

—Solo estaba incómoda, eso es todo. —dijo, pero su tono era débil, inseguro.

Claire no se movió, su mirada fija en ella, esperando más. Kathryn finalmente levantó la vista, encontrándose con los ojos de Claire, y supo que no podía escapar de la conversación.

—¿Por qué estabas incómoda? —insistió Claire, dando otro paso hacia ella.

Kathryn apartó la mirada, su mandíbula tensa. Parecía que las palabras se le atoraban en la garganta, pero finalmente exhaló y habló.

—Tenía celos. —admitió en voz baja, casi como si le doliera decirlo.

Claire parpadeó, sorprendida. No era lo que esperaba escuchar.

—¿Celos? ¿De qué? —preguntó, genuinamente confundida.

Kathryn se levantó de su silla y comenzó a caminar de un lado a otro, como si necesitara moverse para lidiar con sus emociones.

—De tu amiga. Lena. —dijo finalmente, deteniéndose de espaldas a Claire—. De cómo te mira. De cómo tú le hablas, tan abierta, tan natural, como si todo fluyera sin esfuerzo entre ustedes.

Claire abrió la boca para responder, pero Kathryn se giró hacia ella, su expresión era una mezcla de vulnerabilidad y frustración.

—Sé que es estúpido, Claire. Sé que no tengo derecho a sentirme así, pero no puedo evitarlo. Ella es... ella parece encajar contigo de una manera que yo no puedo.

Claire frunció el ceño, ahora más desconcertada. —¿De qué estás hablando?

Kathryn volvió a suspirar, pasándose una mano por el cabello en un gesto de frustración.

—De lo que soy, Claire. No soy Lena, soy un mujer, adulta, casada, y con una vida horrible detrás. Y Lena, Lena es probablemente la persona perfecta para ti. Ella es joven, es libre, está en la misma sintonía que tu, y evidentemente ella esta enamorada de ti, lo noto yo, lo notas tu y lo notaría cualquier persona. Ella es simplemente todo lo sano para ti, ella no es yo.

Claire sintió una punzada en el pecho al escucharla hablar así de sí misma. Dio un paso más hacia Kathryn, acortando la distancia entre ellas.

—Kathryn, para. No hagas esto.

Kathryn negó con la cabeza, mirando hacia el suelo. —No puedo evitarlo. Y luego tu estas aquí, y por un momento pareces entenderte perfectamente bien conmigo. ¿Pero luego que? No lo entiendes Claire...

Claire, harta de escuchar esas palabras, dio un último paso hasta estar frente a Kathryn. Sin pensarlo, tomó sus manos, obligándola a mirarla.

—Kathryn, escúchame. Lena es una amiga, ¿de acuerdo? Es alguien con quien puedo reírme y pasarla genial. Y si, tal vez ella tenga otros sentimientos por mi, pero eso no significa que sienta por ella lo que siento por ti.

Kathryn levantó la vista, sus ojos encontrándose con los de Claire, y la intensidad en ellos la dejó sin palabras.

—¿Y qué sientes por mí? —preguntó Kathryn en un susurro, como si temiera la respuesta.

Claire apretó sus manos con suavidad. —Siento que eres la única persona con la que me gustaría esconderme.

Kathryn la miró durante un largo momento, sus emociones luchando entre sí. Finalmente, asintió débilmente, aunque aún había duda en su mirada.

—Claire... no sé si puedo ser lo que necesitas.

Claire sonrió suavemente, soltando una de sus manos para acariciar su mejilla.

—Déjame decidir eso, ¿de acuerdo?

Kathryn cerró los ojos un momento, dejándose llevar por el gesto, pero aún podía sentir el miedo en su pecho. Sin embargo, por primera vez, una chispa de esperanza comenzaba a encenderse.

GUILTY AS SIN?Donde viven las historias. Descúbrelo ahora