El día estaba tranquilo, pero Claire sentía que su corazón no lo estaba. Las últimas semanas con Lena habían sido un remolino de emociones. Los pequeños momentos que compartían, las risas, los roces, y aquel beso en el aula, habían encendido algo que ella no sabía cómo manejar.
Estaban sentadas en el césped del campus, bajo un roble que les daba sombra. Lena había traído un par de botellas de agua y un paquete de galletas que compartían mientras hablaban de todo y nada. Sin embargo, ambas sabían que había algo más que necesitaban decir, algo que flotaba en el aire entre ellas.
Claire rompió el silencio primero, jugando con una ramita entre sus dedos. —¿Sabes? Últimamente he estado pensando mucho. Demasiado, diría yo. —Su voz era tranquila, pero sus ojos se mantenían fijos en el suelo.
Lena ladeó la cabeza, mirándola con esa mezcla de curiosidad y paciencia que siempre lograba desarmar a Claire. —¿Sobre qué? —preguntó suavemente.
Claire soltó un suspiro y levantó la vista, encontrándose con los ojos verdes de Lena. —Sobre nosotras.
El rostro de Lena se iluminó con una sonrisa tímida, pero también un destello de nerviosismo. —¿Nosotras? —repitió, como si quisiera asegurarse de que había escuchado bien.
Claire dejó la ramita a un lado y se giró un poco para mirarla de frente. —Sí, nosotras. —Hizo una pausa, como si tratara de encontrar las palabras adecuadas. —Lena, tú has sido increíble conmigo. Has estado ahí en los peores momentos, cuando pensé que no podía más. Has hecho cosas por mí que nadie más haría... y, bueno, no puedo ignorarlo. No quiero ignorarlo.
Lena respiró profundamente, su corazón latiendo con fuerza. Había esperado tanto tiempo para escuchar algo así de Claire, pero no quería adelantarse ni presionarla. —Claire... —empezó, pero la otra chica la interrumpió con una pequeña sonrisa.
—Espera, déjame terminar. —Claire tomó aire, su tono suave pero decidido. —Sé que sientes algo por mí. Siempre lo he sabido, creo. Y, sinceramente, al principio no sabía cómo manejarlo. Me daba miedo, porque no quería perderte. No quería herirte. Pero ahora... ahora siento que todo ha cambiado.
Lena no apartó la mirada ni por un segundo. Sus manos estaban juntas sobre su regazo, apretadas con fuerza. —¿Y qué sientes tú? —preguntó en voz baja, temiendo la respuesta, pero necesitándola.
Claire sonrió, un poco nerviosa. —Eso es lo que estoy tratando de averiguar. —Sus ojos se suavizaron mientras miraba a Lena. —No voy a mentirte. Lo que sentí por Kathryn... sigue ahí, aunque sea un residuo. Pero contigo... contigo siento algo diferente. Es más cálido, más... natural.
Lena bajó la mirada por un momento, mordiéndose el labio, pero luego volvió a mirarla con determinación. —Claire, no espero que tengas todas las respuestas. Solo quiero que sepas que estoy aquí, pase lo que pase. No quiero presionarte. No quiero que sientas que tienes que corresponderme solo porque estoy aquí.
Claire extendió una mano y tomó la de Lena, sus dedos entrelazándose con facilidad. —No estoy aquí por obligación, Lena. Estoy aquí porque quiero estarlo. Lo que siento por ti... puede que no tenga un nombre claro todavía, pero es real.
Lena sonrió, sus ojos brillando con una emoción que apenas podía contener. —Eso es más de lo que podría pedir.
Claire se inclinó un poco más hacia ella, apoyando su frente contra la de Lena. —Gracias por ser tú, por siempre estar a mi lado. A pesar de todo.
—Eso es porque te quiero. —respondió Lena en un susurro, cerrando los ojos por un momento para absorber la calidez del momento.
El viento sopló suavemente, moviendo las hojas sobre ellas. Claire sabía que no había resuelto todo, que sus sentimientos seguían siendo un rompecabezas complicado. Pero en ese instante, bajo el árbol con Lena, sintió que tal vez no estaba tan sola como había pensado. Y eso era suficiente.
ESTÁS LEYENDO
GUILTY AS SIN?
RomanceClaire Rousseau, una joven de 21 años, inicia su vida universitaria en Georgia, estudiando Escritura y Literatura, mientras lidia con su amor por los libros, la música y la actuación. Atraída por mujeres mayores desde pequeña, se siente cautivada po...
