El campus estaba en completo silencio esa tarde, el día se desvanecía lentamente en tonos naranjas y morados, pero Claire no podía concentrarse en la belleza del atardecer. Su mente seguía ocupada con las últimas horas. La intervención de Delacroix, la rara conversación con Kathryn en la biblioteca... y lo que había sucedido después. Las piezas del rompecabezas seguían sin encajar, pero había algo que no podía ignorar. Algo había cambiado entre ellas.
Claire caminaba por los pasillos, perdiéndose en sus pensamientos, cuando de repente, la voz de Kathryn la sacó de su trance.
—Claire. —La voz sonaba firme, pero también había algo suave en ella, algo que despertó una sensación de inquietud en Claire.
Claire se giró rápidamente, sorprendida al ver a Kathryn tan cerca. La profesora estaba de pie en la entrada de uno de los pasillos laterales, con una expresión algo tensa pero decidida.
—¿Profesora? —preguntó Claire, con una mezcla de sorpresa y confusión, sin saber qué esperar.
Sin una palabra más, Kathryn dio un paso hacia ella, su mirada fija en la de Claire, y extendió la mano hacia su brazo, tomándola con firmeza.
—Ven conmigo. —dijo, sin titubear. Claire, desconcertada, apenas tuvo tiempo de reaccionar. Kathryn no le dio la oportunidad de preguntar más, guiándola rápidamente por el pasillo. El contacto de su mano sobre el brazo de Claire era firme y cálido, y Claire no podía evitar sentir la tensión en el aire.
La llevó hacia un pasillo oscuro, donde las luces eran más tenues, y finalmente, llegó a una puerta sin marcar. Con una mano, Kathryn abrió la puerta con cuidado y empujó a Claire hacia el interior de la sala. Claire apenas tuvo tiempo de asimilar lo que estaba pasando antes de que la puerta se cerrara detrás de ellas, dejándolas en completa oscuridad, excepto por la luz que se colaba a través de una ventana pequeña en la pared.
La sala de limpieza era fría y desordenada, con estantes llenos de productos de limpieza y utensilios olvidados. El aire estaba cargado de un silencio tenso. Kathryn no la soltó, y Claire sintió cómo su corazón comenzaba a latir más rápido, el ambiente cargado de algo inexplicable.
—¿Qué está pasando, Profesora? —preguntó Claire, su voz un poco temblorosa. A pesar de la confusión, había una parte de ella que comenzaba a comprender lo que estaba ocurriendo, aunque no quería aceptarlo.
Kathryn no respondió inmediatamente. En lugar de eso, dio un paso más cerca, reduciendo aún más la distancia entre ellas. Claire podía sentir el calor de su cuerpo, y la mirada fija de Kathryn no dejaba de atravesarla. La profesora estaba respirando más rápido, y Claire pudo ver la lucha interna en sus ojos.
—Lo siento, Claire... —dijo Kathryn, apenas por encima de un susurro. —No quería que fuera así, pero... no puedo seguir ignorándolo.
Claire se quedó en silencio, sus ojos reflejando una mezcla de sorpresa y confusión. No entendía por completo lo que estaba sucediendo, pero la energía entre ellas se había intensificado de una manera que no podía negar. Antes de que pudiera decir algo más, Kathryn la tomó del rostro con ambas manos, y sin más palabras, la besó.
El beso fue suave al principio, casi como una prueba, pero Claire no pudo evitar responder a él. El contacto, la calidez, la conexión... todo parecía cobrar vida en ese momento. Algo dentro de Claire despertó, y el mundo a su alrededor dejó de existir. En ese espacio oscuro y vacío, las dudas, las preguntas, todo se desvaneció.
Kathryn rompió el beso, pero mantuvo su rostro cerca del de Claire, respirando pesadamente, como si acabara de tomar una decisión crucial.
—No pude... seguir ignorando lo que siento. —dijo Kathryn, su voz quebrada, casi vulnerable. Claire podía ver la sinceridad en sus ojos, pero también la tensión y el miedo. —No es solo sobre el libro, ni sobre el misterio, Claire. Es... algo que está mucho más cerca de lo que pensaba.
Claire no podía hablar. Las palabras se le atascaban en la garganta, y la única cosa que podía hacer era mirarla fijamente, asimilando lo que acababa de suceder. No había forma de negar lo que había entre ellas. No era solo un misterio, ni una simple atracción. Había algo más profundo, algo que Kathryn había estado evitando durante todo este tiempo. Y ahora, al fin, lo había dejado claro.
Claire apenas logró juntar las palabras. —¿Y ahora qué?
Kathryn se apartó lentamente, pero su mirada seguía fija en Claire, con una mezcla de deseo, inseguridad y determinación. —Ahora... No lo se... —La mirada de Kathryn parecía más vulnerable que nunca, y Claire se dio cuenta de que esta revelación no era algo fácil para ella. Había algo en su voz que decía que, aunque había dado el paso, aún había muchas preguntas sin respuesta, muchas más capas por descubrir.
Claire aún no sabía qué pensar, pero algo en su interior le decía que esto no podía quedarse en este momento. Algo iba a cambiar, y no solo en la relación entre ellas, sino en todo lo que estaba sucediendo alrededor de ellas. Los secretos del libro, la conexión entre ellas, y la presencia de Delacroix... todo parecía estar unido, pero el primer paso estaba claro.
Kathryn había cruzado un límite.
Y ahora, el misterio estaba más cerca que nunca.
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GUILTY AS SIN?
RomantikClaire Rousseau, una joven de 21 años, inicia su vida universitaria en Georgia, estudiando Escritura y Literatura, mientras lidia con su amor por los libros, la música y la actuación. Atraída por mujeres mayores desde pequeña, se siente cautivada po...
