El sol brillaba suavemente sobre el campus, envolviendo a Claire y Kathryn en una tarde tranquila. Estaban tumbadas sobre el césped, disfrutando de la compañía mutua, compartiendo risas. Claire tenía un talento especial para hacer reír a Kathryn, usando su humor sarcástico para robarle una sonrisa.
—No puedo creer que hayas puesto una serpiente en el escritorio del profesor Malory. —rió Kathryn, observando a Claire con asombro.
Claire, reclinada con las manos detrás de la cabeza, se encogió de hombros con una sonrisa traviesa.
—Es todo un arte. Si no lo intentas, ¿cómo sabrás hasta dónde puedes llegar? Además, nunca dijo que odiaba las serpientes.
El aire ligero entre ellas se cortó de repente cuando una sombra apareció sobre ellas. Kathryn levantó la vista, y el nudo en su estómago creció al ver a Delacroix acercándose acompañado de Connor Adler, su marido.
Kathryn se incorporó rápidamente, tratando de disimular su sorpresa. Claire, notando el cambio en su postura, giró la cabeza y vio a los dos hombres acercándose.
Delacroix, con su tono siempre tranquilo, sonrió con ironía.
—Kathryn, no sabía que tendrías compañía por aquí.
Connor, un paso adelante, se acercó a Claire con una sonrisa cortés, pero sus ojos no dejaban de escrutarla.
—Connor... —murmuró Kathryn, su voz tensa, intentando mantener la calma.
—Hola, cariño. —La sonrisa de Connor fue impecable, pero vacía. Se giró hacia Claire—. Tú debes ser Claire. He oído mucho sobre ti. Soy Connor Adler, el marido de Kathryn. Un placer conocerte.
Kathryn sintió una punzada en el pecho al escuchar a Connor mencionar a Claire, aunque no había nada explícito en su tono. La forma en que miraba a Claire era suficiente para encender su alarma interna.
Claire, sin perder la compostura, extendió la mano con firmeza.
—Igualmente, Señor Adler.
Delacroix observó la interacción entre Claire y Connor, como si estuviera analizando algo oculto en el aire. Finalmente, cruzó los brazos y habló con tono ambiguo.
—Bueno, no queremos interrumpir.
Connor se acercó más a Claire, su sonrisa cautelosa.
—Veo que no mintieron con las cosas que me contaron sobre ti. Te ves como una chica interesante, Claire.
Claire, con la misma confianza que siempre, respondió sin titubeos.
—Gracias, pero me gusta pensar que soy más de lo que los demás esperan.
Kathryn, incómoda, forzó una sonrisa. El timbre del campus interrumpió el momento, y ella aprovechó para cambiar de tema.
—Bueno... Claire debe ir a clase... —murmuró, mirando rápidamente a Claire, quien comprendió la señal.
Claire soltó una risa suave y, mirando a Connor, respondió con sarcasmo.
—Claro. Después de todo, mi carrera no se va a liderar sola.
—Adiós, Rousseau. —dijo Kathryn, con un toque de profesionalismo.
—Nos vemos en clase, profesora Mills. —Claire le guiñó un ojo antes de dirigirse a los dos hombres—. Un placer conocerlo, señor Adler. Profesor Delacroix. Nos vemos.
Con una sonrisa traviesa, Claire se alejó, consciente de que acababa de cruzar una línea peligrosa. Sabía que el riesgo ahora era mucho mayor.
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GUILTY AS SIN?
RomanceClaire Rousseau, una joven de 21 años, inicia su vida universitaria en Georgia, estudiando Escritura y Literatura, mientras lidia con su amor por los libros, la música y la actuación. Atraída por mujeres mayores desde pequeña, se siente cautivada po...
