Capítulo 20

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La noche envolvía el campus en un silencio inquietante. La biblioteca, vacía salvo por la figura solitaria de Claire, parecía un refugio de secretos. Los libros abiertos ante ella no ofrecían respuestas, solo preguntas que se acumulaban con cada página que pasaba. La atmósfera era densa, cargada de algo que no podía definir, pero que sabía que estaba ahí.

En algún momento, el agotamiento la venció. Cuando despertó, las luces cálidas seguían iluminando los estantes, pero el silencio se había vuelto opresivo. Miró a su alrededor, intentando orientarse, y entonces vio a Kathryn acercándose.

La profesora caminaba con calma, casi como si hubiera estado esperando que Claire despertara.

—¿Qué haces aquí a estas horas, Rousseau? —preguntó Kathryn, su tono ligero, aunque sus ojos decían otra cosa.

Claire se ruborizó, incómoda. —Me quedé dormida sin darme cuenta. Estaba... demasiado concentrada.

Kathryn se detuvo a su lado, dejando que sus ojos se posaran en el libro que Claire acababa de cerrar. —¿Sigues con eso? —preguntó, con una cautela que no pasó desapercibida.

—Sí, pero creo que ya es tarde. Debería irme. —Claire se puso de pie, recogiendo sus cosas con rapidez, pero la voz de Kathryn la detuvo antes de dar un paso.

—Espera. No tan rápido. Tenemos que hablar.

El tono de Kathryn había cambiado. Era más bajo, más firme, y algo en su mirada clavada en Claire hizo que esta se detuviera a pesar de la incomodidad que sentía.

—¿De qué quiere hablar? —preguntó Claire, girándose para enfrentarla.

Kathryn dio un paso adelante, cerrando la distancia entre ellas. El aire a su alrededor pareció hacerse más denso, como si algo invisible envolviera el espacio.

—Lo que está pasando, Claire... está más relacionado contigo de lo que piensas.

Claire sintió un nudo en el estómago. Había algo en la voz de Kathryn que no podía ignorar. —¿Qué quiere decir? —preguntó, intentando mantener la calma, aunque la creciente tensión le erizaba la piel.

Kathryn se inclinó apenas hacia ella, sus ojos ardiendo con una intensidad que la inquietó. —Hay cosas que no sabes, lo que está pasando... es demasiado complicado... estás en peligro Claire.

Antes de que pudiera responder, un golpe seco interrumpió el momento, y la puerta de la biblioteca se abrió de golpe. Claire dio un respingo, girando hacia el umbral, donde el profesor Delacroix se encontraba de pie, observándolas con una expresión tranquila, aunque sus ojos lo analizaban todo con precisión.

—¿Todo en orden aquí? —preguntó, su tono cortés pero cargado de autoridad.

Kathryn dio un paso atrás, su postura volviendo a ser rígida. —Todo bien. La señorita Rousseau se había quedado dormida. Nada más.

Claire no estaba segura de qué creer. La atmósfera había cambiado demasiado rápido, y la tensión entre Kathryn y Delacroix era palpable.

Antes de que pudiera procesar lo ocurrido, Kathryn se inclinó hacia ella una última vez, susurrando con un tono apenas audible:

—Vete ahora. No es seguro aquí.

Claire asintió, incapaz de articular una respuesta, y se apresuró hacia la salida. Pero justo cuando estaba por cruzar la puerta, la voz de Delacroix resonó con una autoridad helada.

—Kathryn, te quiero en mi oficina. Ahora.

Claire se detuvo, girando ligeramente la cabeza. La tensión entre ellos era tan tangible que casi podía sentirla en el aire. Sabía que había algo que no entendía, algo que iba más allá de sus problemas habituales. Pero no era el momento de quedarse a descubrirlo.

Cruzó la puerta, dejando atrás la biblioteca y a los dos profesores. Mientras avanzaba por el pasillo desierto, no podía sacudirse la sensación de que algo mucho más oscuro se estaba gestando, algo que la implicaba más de lo que estaba preparada para enfrentar.

GUILTY AS SIN?Donde viven las historias. Descúbrelo ahora